Enero no solo marca el inicio de un nuevo año, también suele convertirse en un punto de quiebre emocional para muchas personas. Tras las fiestas, los reencuentros familiares y los balances personales, aparece una pregunta incómoda pero inevitable: ¿se está viviendo la vida afectiva que realmente se desea?
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Ese cuestionamiento interno no es casual. El comienzo de año está cargado de simbolismo: nuevos ciclos, promesas personales y decisiones que durante meses se postergaron. En ese contexto, no solo se revisan metas laborales o económicas, sino también los vínculos emocionales, la forma de amar y los acuerdos dentro de las relaciones.
La inquietud se refleja incluso en los datos. Entre noviembre y enero de 2026, la aplicación de citas Gleeden registró más de 600.000 usuarios, principalmente personas entre los 33 y 43 años. Más allá de la cifra, el fenómeno muestra una tendencia creciente: cada vez más adultos se permiten cuestionar los modelos tradicionales de pareja y explorar otras maneras de vincularse.
El deseo de libertad emocional y el fin de la culpa
Para Flavia Dos Santos, enero es un mes especialmente poderoso porque conecta con la idea de cerrar ciclos y abrir nuevos comienzos. No se trata de una presión externa, sino de un movimiento interno que empuja a tomar decisiones que antes se evitaban.
En ese proceso aparecen preguntas que durante años permanecieron en silencio: sobre el deseo, la fidelidad, la libertad emocional y los límites impuestos por los mandatos sociales. Muchas personas, explica la especialista, han construido su vida afectiva a partir de expectativas ajenas, sin detenerse a preguntarse qué quieren realmente.
“La verdadera fidelidad no siempre es hacia otra persona, sino hacia uno mismo”, señala Dos Santos. Ser coherente con los propios deseos puede generar incomodidad o culpa, pero también representa una oportunidad de vivir con mayor honestidad emocional.
Este replanteamiento no implica necesariamente romper relaciones, sino revisar acuerdos, cuestionar creencias arraigadas y aceptar que los vínculos cambian con el tiempo. Para muchos, el inicio de año funciona como el empujón necesario para asumir conversaciones pendientes y tomar decisiones más alineadas con lo que sienten.
Nuevas formas de amar y espacios para explorar sin juicios
Hablar de estos temas dentro de una relación no es sencillo, pero resulta clave. La comunicación, coinciden los expertos, es la base de cualquier vínculo sano. Sentarse a conversar, redefinir acuerdos y permitirse cambiar de rumbo forma parte de entender que las relaciones no son estructuras rígidas, sino procesos vivos que atraviesan transformaciones.
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