Según una investigación de la Universidad de Harvard, compartida por Science Translational Medicine, al pan tajado se le agrega propionato, aditivo conocido técnicamente como E-280 (que en su tipo va hasta el E-283), que impide la aparición del moho y bacterias en el pan.

A pesar de que este componente es de gran utilidad para conservar el alimento, se comprobó que aumenta significativamente los niveles de glucosa en la sangre y activa la hormona vinculada con el peso, por lo tanto, la persona podría desarrollar obesidad con mayor facilidad.

Las pruebas se realizaron tanto en personas como en ratones, y en estas se encontró que ocurrió lo mismo en los 2 tipos de organismos: presentaron resistencia a la insulina, que es la encargada de regular los niveles de glucosa en la sangre y ayudar a aprovechar los nutrientes de los alimentos.

En el caso de la preparación del pan tradicional, solo se necesita harina, agua, sal, en algunos casos azúcar y levadura, mientras que el procesado tiene conservantes, emulgentes, correctores de acidez, espesantes, azúcar, aditivos y aceite de palma.