El análisis, hecho por científicos de Londres y difundido por CNN, encontró que cada persona tiene un olor característico que es determinado por su ADN (no por el grado de higiene), y dependiendo del humor, dichos animales se sienten o no atraídos.

Los resultados se obtuvieron luego de experimentar con 2 tipos de gemelos: fraternos (de 2 óvulos distintos) e idénticos (un solo óvulo y un espermatozoide), quienes estuvieron expuestos a las picaduras de los mosquitos.

Luego de un tiempo, encontraron que los idénticos fueron atacados a la par, mientras que los fraternos -que no son genéticamente tan perecidos- no; la cantidad de picaduras era mucho mayor en uno que en otro; con lo anterior, se concluyó que sí hay personas más propensas al asedio de los insectos.

Los datos obtenidos rompen el mito de que los animales voladores prefieren la sangre de sabor dulce. Además, es un avance que nutre la próxima creación de un fármaco que altere el olor corporal, pues esto ayudaría a reducir la transmisión de enfermedades como malaria, dengue y el virus del Nilo Occidental.