La historia literaria de la llamada “Ciudad sobre letras” está marcada profundamente por la huella femenina, cuyos cimientos se encuentran en el trabajo incansable de mujeres comprometidas con la promoción de la cultura. Según ha documentado Crónica del Quindío, la primera gran impulsora fue Agripina Restrepo de Norris. A partir de 1932 y hasta 1970, gestó la revista Numen, publicación clave para la divulgación de voces literarias locales y nacionales. Además de su labor como maestra en Calarcá, Restrepo de Norris resultó ser una figura cívica, trazando caminos junto a Carmelina Soto, quien también desempeñó un papel esencial al sumarse a proyectos como La Voz de Calarcá, emisora pionera en la región. Soto, oriunda de Armenia, se caracterizó no solo por su voz poética distinta y abierta a la diversidad, sino también por su influencia en eventos y espacios que enriquecieron el ámbito cultural local.
Con el paso de los años, mujeres como Lucelly García de Montoya y Esperanza Jaramillo García fundaron la Casa de la Cultura, dando continuidad a este legado de liderazgo femenino, y estableciendo nuevas rutas para el desarrollo de la literatura regional. La huella de las mujeres en este entorno se vuelve lección permanente para las siguientes generaciones, que entienden la literatura no solo como un arte, sino como una forma de gestión y vida colectiva.
Un ejemplo de ello es la figura contemporánea de Sara Mariane Herrera González, poeta calarqueña y licenciada en literatura y lengua castellana, cuya trayectoria ilustra la permanencia de la gestión cultural femenina. Su voz ha sido reconocida tanto por su dulzura como por su fuerza, y se ha destacado por preservar y fortalecer eventos literarios de proyección nacional, como el Encuentro Nacional de Escritores Luis Vidales, patrocinado por la alcaldía de Calarcá. También contribuyó a la consolidación de la Fundación Torre de Palabras y el Encuentro Carmelina Soto en Armenia, que en su edición más reciente estuvo bajo el diseño de Alejandra Ovalle.
La versatilidad de Herrera se refleja en iniciativas como la revista Polilla, de la Universidad del Quindío, y la fundación de la editorial alternativa El oficio del Susurro, especializada en fanzines, un formato literario de circulación joven y alternativa. De igual modo, Juliana Gómez Nieto, prosista vinculada a la Fundación Torre de Palabras y autora de la próxima novela Nuestros dones, suma con su obra la continuidad del legado femenino en Ciudad sobre letras. La presencia constante de estas líderes revela cómo la literatura, en este lugar, brota como un hilo vital, entrelazando memoria, gestión cultural y pasión por la palabra.
La conexión entre la memoria individual y la literatura emerge en los textos de Sara Mariane Herrera. La evocación de recuerdos fragmentados a través de la figura de su bisabuela y los relatos familiares se convierten en un camino de introspección y construcción de identidad. Herrera identifica la literatura como un destino influido desde la infancia por el entorno en Calarcá y por la melancolía que permea sus calles, una emoción descrita no simplemente como tristeza, sino como ansia por captar lo intangible. Inspirada por autoras locales y por la complicidad de quienes corrigieron y guiaron sus pasos, rescata ese sentido comunitario propio de la literatura como forma de vivir y compartir el asombro.
Como sintetiza la autora, la literatura se convierte en una suerte de carta de gratitud hacia Calarcá, pues los detalles, los encuentros y las voces que la han rodeado han tallado su devenir como lectora y escritora. Los eventos, libros y murmullos forman parte de una herencia colectiva en la cual la creatividad y la transmisión literaria femenina son esenciales para una ciudad que ha encontrado en las letras su verdadera definición. La belleza inadvertida de lo cotidiano y la fuerza de lo local resultan fundamentales en la construcción de esta “Ciudad sobre letras”.
¿Qué significa el formato fanzine y por qué es relevante en la difusión literaria? El fanzine es un término derivado del inglés (“fan magazine”) que designa a publicaciones alternativas y autogestionadas, realizadas generalmente por aficionados en tirajes pequeños y con una circulación limitada. Sara Mariane Herrera, según Crónica del Quindío, dirige la editorial El oficio del Susurro, especializada en este formato. Su importancia radica en que permite la expresión fresca y diversa de jóvenes escritores, al margen de los circuitos editoriales tradicionales, abriendo así nuevos espacios para la literatura emergente y facilitando la participación de voces que, de otro modo, podrían permanecer ocultas al gran público.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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