Según una investigación que realizaron en la Universidad Occidental de Australia y la Universidad de Zurich, hay una correlación entre el crecimiento de la barba y el pelo con el de los testículos: cuanto más abundante sea la producción de vello, más pequeñas serán las gónadas.

Al parecer, estos dos aspectos no van de la mano, o por lo menos eso fue lo que se dedujo después de analizar a más de 100 machos (tanto humanos como animales), quienes a pesar de tener diferentes evoluciones, presentaron el mismo patrón.

Tener los testículos pequeños los llevaría a preocuparse más por su apariencia física, ya que es un factor importante para atraer a las féminas. No es casualidad que la barba sea uno de los aspectos que más atrae a las mujeres.

El tamaño de esta zona del cuerpo varía según cada persona o animal; puede ser como 2 granos de pimienta o 2 pelotas de tenis.