La investigación, que es una colaboración entre las universidades de Wawick y Lancaster, de Reino Unido, encontró que el azúcar provoca cansancio, ansiedad y reduce los reflejos (inhabilita los neurotransmisores que envían señales de alerta).

En la recopilación de datos se analizaron alrededor de 31 estudios en los que se revisaron factores como el estado de ánimo, la ira, la depresión y la fatiga; además, el tipo y cantidad de azúcar que se consumió, y en cada uno concluyeron que los alimentos no tienen nada que ver con el estado de ánimo.

Estos nuevos estudios desmitifican todo lo que se dijo durante años y, además, aseguran que existen otras actividades como el ejercicio, los viajes y la comida, que sí podrían ser un antídoto para la tristeza y el estrés.