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El fallecimiento de Guillermo Rendón representa la partida de una de las personalidades más relevantes en la convergencia entre arte, ciencia y memoria cultural en Colombia. Su legado polifacético, enraizado en la formación musical y la investigación etnográfica, se extiende a través de una prolífica trayectoria como compositor, académico y pensador. Rendón no solo incursionó en los lenguajes musicales clásicos y modernos, sino que también indagó profundamente en las expresiones artísticas de los pueblos originarios, contribuyendo de manera significativa a la comprensión y preservación de las culturas autóctonas del país.
Nacido en Manizales el 25 de marzo de 1935 y criado en un ambiente musical junto a su familia, pronto adquirió sus primeras nociones musicales de manera autodidacta, según el testimonio de Carlos Enrique Ruiz, director de la Revista Aleph, citado por el diario LA PATRIA. Posteriormente, su formación se enriqueció en el Conservatorio de Música de la Universidad de Caldas, donde fue discípulo del maestro Ramón Cardona, a quien posteriormente dedicó una obra biográfica. Buscando ampliar sus horizontes, Rendón emprendió estudios en Argentina, Brasil y finalmente en la Universidad Humboldt de Berlín, donde obtuvo en 1971 un doctorado en Ciencias Etnográficas.
El alcance de su obra es notable: más de cien composiciones originales y veinticinco libros dedicados tanto a la música como a las culturas indígenas y el pensamiento artístico. Entre sus piezas más destacadas figuran "El Ciclo del Exilio" (1985) para guitarra, que marcó un hito en el repertorio colombiano por su estructura en siete movimientos, así como "Pentamorfosis en marrón y argenta", "Jardín de los dioses" y una "Sonata para violín y piano" que incorpora recitativo en quechua. Su labor como director invitado lo llevó a colaborar con orquestas en Colombia, Alemania, Checoslovaquia y Suiza, y dictó cátedra en universidades de gran prestigio nacional.
El reconocimiento a su legado se reflejó en múltiples distinciones, entre las que se destacan la Medalla Smétana de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Gran Premio Nacional de Música Sinfónica de Colcultura. En palabras suyas, “llevo en mi obra marcas indelebles de mi entorno, mi familia, mis viajes, mi formación y mi concepción del mundo y de la vida”, sintetizando así la íntima conexión entre biografía y creación intelectual.
Las investigaciones que realizó junto a su esposa, la antropóloga argentina Anielka Gelemur, desembocaron en publicaciones fundamentales como “Samoga – Enigma y desciframiento” y “El misterio del Kirma Quimbayas hoy”, resultado de sus años compartidos con comunidades indígenas de Caldas y de la fundación del Instituto Bókkota de Altos Estudios en 1974. Tras la muerte de Gelemur en 2017, Rendón mantuvo viva la labor investigativa, donando recientemente su archivo musical al Centro Cultural Rogelio Salmona, como registró LA PATRIA en noviembre de 2024.
La trascendencia de Guillermo Rendón fue reconocida por instituciones como el Centro Cultural del Banco de la República, que lo recordó como un articulador entre arte, ciencia y pensamiento crítico. Su vida y obra constituyen una herencia invaluable para el patrimonio cultural colombiano.
¿Por qué Guillermo Rendón es considerado un referente en la investigación de lenguas indígenas?
Resulta esencial comprender la dimensión y el impacto de la labor lingüística de Rendón, ya que no solo dominaba idiomas europeos y clásicos, sino que se permitió adentrarse en lenguas originarias poco estudiadas. El Umbra y el Kumba, sistemas de comunicación indígenas, fueron documentados, estudiados y sistematizados principalmente gracias a su empeño, según consta en los registros biográficos y las investigaciones relatadas por LA PATRIA.
Esta dedicación permitió preservar, analizar y dar visibilidad a idiomas que forman parte del patrimonio inmaterial y cultural de regiones como Caldas y el Vaupés. Por ese aporte, Guillermo Rendón se establece no solo como compositor y docente, sino como un verdadero custodio de la diversidad lingüística y cultural colombiana.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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