Una investigación hecha en la Universidad Estatal de Nueva York, compartida por Science Direct, encontró que cuanto más forma de champiñón tiene el pene, habrá más posibilidades de que el hombre pueda dejar embarazada a la mujer, pues hará un mayor contacto con las paredes vaginales.

Para comprobar su teoría usaron un miembro de látex, una vagina artificial y realizaron una mezcla de maíz, que simulara la textura del semen; al hacer las pruebas se dieron cuenta que si las dimensiones del pene eran similares desde su tronco hasta su cabeza se lograba perder hasta el 90 % del semen.

En el caso de los penes con el glande más grandes, solo se perdía el 35 % del semen, pues lograban una mayor fricción y el líquido que quedaba en la cavidad profunda era mayor. Es decir, habrá más posibilidades de fecundación en el acto.