Esos tapabocas “permiten que el aire se exhale a través de un orificio, lo que puede provocar la expulsión de gotitas respiratorias que pueden llegar a otras personas. Este tipo de máscara no evita que la persona que usa la máscara transmita COVID-19 a otras personas”, asegura en su página web el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).

Por esa razón, el CDC “no recomienda el uso de máscaras si tienen una válvula de exhalación o ventilación”, sobre todo si se tiene en cuenta que hay personas asintomáticas que, al no saber que tienen coronavirus, pueden contagiar con facilidad a otros.

Jaime Castellanos, del Instituto de Virología de la Universidad El Bosque, explicó en Noticias Caracol, por qué los tapabocas con válvula fueron creados si no evitan la propagación del COVID-19:

“Esas válvulas fueron creadas y diseñadas para el trabajo industrial. Cuando las personas respiran (inspiran), la válvula se cierra, y, al exhalar, la válvula se abre, pero si usted la usa y está contagiado, ese virus puede salir por la válvula y llegar a sus vecinos”.

De acuerdo con el Washington Post, este tipo de tapabocas ya han sido prohibidos por varias aerolíneas y ciudades alrededor del mundo debido a su poca eficacia para evitar la expansión del virus.

El diario estadounidense advirtió que, según un estudio, las personas también deberían evitar el uso de ‘cuellos’ para ciclistas si no quieren contagiarse o infectar a otros, pues esas prendas están hechas “de un material delgado y elástico” que no protege.