Para empezar, la mujer mostró que se puso guantes para dejar en evidencia las zonas que quedan sin lavar cuando no se hace bien; luego, puso en su palma un poco de pintura roja.

Empezó frotando sus palmas y desde ese momento se pudo ver el cambio; luego frotó los dorsos entre sí, entrecruzó sus dedos varias veces y se esmeró en cuidar que la parte interna de sus pulgares quedara cubierta.

Pese a que de este modo muchos recomiendan hacer la limpieza de las manos, ella demostró que los bordes quedaban sin ser aseados, así que con la mano opuesta los rodeó y refregó.

Aquí, la grabación para que verifique si lo está haciendo bien: