Para demostrar cómo se puede propagar un virus, como el COVID-19, si no se cumple con las recomendaciones, el hombre usó un polvo brillante llamado ‘Glo Germ’ y tuvo acceso a un aula llena de niños.

Teniendo en cuenta lo anterior, quiso demostrar qué tan fácil es que las personas se contagien entre sí. Mark aplicó una buena cantidad del polvo en sus manos y luego estrechó la mano de solo 3 pequeños.

Luego del apretón de manos, los pequeños siguieron con sus actividades cotidianas: usaron sus juguetes, se alimentaron, jugaron durante el recreo y tuvieron contacto directo con sus amigos.

Horas más tarde, el exingeniero de la NASA usó una luz ultravioleta para ver qué tanto se habría propagado el polvo, y el resultado fue alarmante: estaba presente en innumerables objetos de la institución y casi todos los niños.

Con el resultado, Rober recordó la importancia de lavarse las manos constantemente.

“La máxima defensa contra cualquier virus es simplemente no tocarte la cara. […] Tus ojos, nariz y boca son como el único punto débil en la ‘estrella de la muerte’ cuando se trata de virus. Esa es la única forma en que pueden entrar a contagiarte”, recomendó.

Esta es la grabación del científico: