El Colombiano es un grupo editorial multiplataforma con más de 110 años de existencia. Nació en la ciudad de Medellín en Antioquia. Fundado el 6 de febrero de 1912 por Francisco de Paula Pérez, se ha especializado en la investigación y generación de contenidos periodísticos para diferentes plataformas en las que provee a las a...
Brahian Vergara, un joven de 14 años que reside en el municipio de Jardín, es dueño de una de las colecciones más poco comunes y fascinantes entre los estudiantes de su edad: cientos de plumas de aves cuidadosamente organizadas en sus cuadernos. Lejos de tratarse de simples dibujos o páginas decoradas, cada pluma cuenta la historia de un interés personal profundo por la biología y la fauna local. Desde temprana edad, Brahian se inició en la recolección de elementos naturales junto a su prima, recogiendo hojas caídas en la vereda Serranías, donde viven con su familia. Esta afición primigenia evolucionó cuando su abuelo, Gonzalo Gallego, le entregó la primera pluma: ese gesto marcó el momento en que la curiosidad de Brahian se transformó en pasión por la coleccionista y por la naturaleza.
Con dedicación, Brahian ha llenado más de un cuaderno, mientras su mirada se entrenaba para descubrir nuevas plumas con cada caminata. El siguiente paso en su proceso fue clasificar rigurosamente cada pluma por su especie, una labor que realizó con información previamente aprendida y una investigación minuciosa. Ejemplares como azulejos, barranqueros, guacharacas, turpiales, sinsontes o colibríes han quedado registrados tanto en materia como en imagen a través de las páginas de su fólder robusto y plastificado. Pero la colección de Brahian va más allá de las plumas: en pequeños recipientes herméticos, conserva cráneos de algunas de esas aves, intactos gracias a técnicas artesanales de descomposición controlada de las que ha hecho testimonio.
Este proceso, según relató Brahian, exige mucha paciencia y precisión. Tras encontrar un ave muerta, la entierra y deja pasar el tiempo necesario para que la naturaleza haga su trabajo, dependiendo del tamaño del animal. Posteriormente, retira los restos y limpia cuidadosamente los cráneos, incluso extrayendo las larvas de insectos que pueden hallarse en el interior. Esta tarea, que él mismo describe como la más difícil, revela el grado de compromiso que tiene con su colección y el respeto por las especies que estudia.
El esfuerzo de Brahian no ha pasado desapercibido. Desde marzo de 2023, su familia impulsó el Mirador del Bosque, en la casa de sus abuelos, un emprendimiento turístico donde él mismo funge como guía y educador ambiental, cautivando a visitantes locales y extranjeros no solo con su colección, sino también con extensas explicaciones sobre la ornitología regional. Sus conocimientos y pasión han sorprendido a quienes lo escuchan, revelando una vocación docente que complementa su sueño de convertirse en biólogo, motivación que define con claridad cada vez que se le interroga sobre su futuro.
Mientras se prepara para iniciar décimo grado, Brahian ya visualiza sus estudios superiores en la Universidad de Antioquia, aunque reconoce el desafío emocional de tener que dejar a su familia para continuar su crecimiento académico. Su madre, Daniela Gallego, lo apoya incondicionalmente en esta decisión, a pesar de la dificultad que supondría su ausencia. Entre el respaldo familiar, el reconocimiento comunitario y la ayuda que ha comenzado a recibir a raíz de videos divulgados sobre su trabajo, el joven parece tener claro su propósito: continuar estudiando y protegiendo la avifauna de Jardín, nutriendo así una pasión que no deja de crecer y de inspirar a otros.
¿Cómo ayuda la recolección y clasificación de plumas al estudio de las aves?
La recolección y clasificación de plumas, tal como lo hace Brahian Vergara, representa una estrategia valiosa para el aprendizaje y la conservación de las aves. Cada pluma proporciona pistas sobre la especie, el comportamiento y la distribución de los animales, permitiendo a quienes participan en esta labor establecer registros detallados que pueden ser consultados por otros aficionados y expertos. Este tipo de actividad incentiva el desarrollo de habilidades de observación, documentación y metodología científica desde edades tempranas, tal como se observa en el caso de Brahian.
Desarrollar colecciones responsables, apoyados en el respeto por la vida silvestre y el uso de ejemplares hallados en condiciones naturales (por ejemplo, objetos caídos o restos no producto de la caza), promueve también la conciencia ambiental en las comunidades. Explicar los hallazgos a visitantes y familiares convierte el conocimiento en un bien compartido, motivando a otras personas a sumarse al cuidado y protección de la biodiversidad local.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Pulzo.com se escribe con Z
LO ÚLTIMO