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Este artículo fue curado por pulzo   Ene 31, 2026 - 9:04 pm
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Las enfermedades isquémicas del corazón continúan posicionándose como la principal causa de muerte a nivel general, alcanzando aproximadamente el 17% de todos los decesos registrados. Este escenario está estrechamente vinculado a factores de riesgo que, en su mayoría, se pueden prevenir, como la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol alto, el consumo de tabaco y el sedentarismo, según advierte la Clínica del Occidente. Dichos factores subrayan la necesidad de adoptar medidas preventivas, priorizando la salud cardiovascular antes de que aparezcan complicaciones graves.

Ante esta realidad, la recomendación de los especialistas es clara: la consulta con el cardiólogo debe concebirse como parte esencial de una estrategia de cuidado integral, no solo como reacción ante una urgencia. La Clínica del Occidente refuerza la importancia de actuar de manera anticipada, impulsando evaluaciones regulares que permitan identificar y controlar posibles riesgos para el corazón. El cardiólogo Miguel Ángel Zuleta, coordinador del grupo cardiovascular de la institución, enfatiza que las patologías cardíacas suelen avanzar de manera silenciosa durante años, llevando a que los síntomas surjan cuando el daño ya está considerablemente desarrollado. Por tanto, la detección temprana y el seguimiento de los factores de riesgo se vuelven fundamentales para mejorar el pronóstico y calidad de vida de los pacientes.

La valoración cardiológica se torna imprescindible cuando surgen síntomas como dolor torácico, palpitaciones, dificultad para respirar, mareos sin motivo aparente, fatiga no justificada o episodios de desmayo. No obstante, el cardiólogo señala que incluso las personas asintomáticas deberían considerar una consulta especializada si tienen antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular o condiciones preexistentes como hipertensión, diabetes, trastornos de colesterol (dislipidemia), obesidad, además de quienes mantienen hábitos como el consumo de tabaco.

Entre las razones para consultar se destaca también la prevención: el especialista no solo interviene en enfermedades ya desarrolladas, sino que su labor consiste en identificar riesgos a tiempo, orientar cambios en los estilos de vida e impedir complicaciones mayores como infartos o accidentes cerebrovasculares. Aquellas personas mayores de 40 años, quienes piensan iniciar actividad física extenuante o que padecen enfermedades crónicas, se beneficiarán de controles cardiológicos periódicos. Según el cardiólogo Zuleta, una cantidad significativa de enfermedades cardiovasculares se puede evitar mediante el diagnóstico temprano, el seguimiento médico y la adopción de hábitos saludables.

La detección precoz de alteraciones en la presión arterial, el ritmo cardíaco o los niveles de colesterol permite iniciar tratamientos a tiempo, minimizando las complicaciones. “Consultar a tiempo puede marcar la diferencia entre un manejo sencillo y una emergencia vital. La prevención sigue siendo la herramienta más poderosa para cuidar el corazón”, subraya Zuleta.

Desde su programa de cardiología, la Clínica del Occidente promueve la educación en salud cardiovascular, el acceso a valoraciones especializadas y el acompañamiento médico constante, con la meta de fomentar una cultura de prevención y toma de decisiones informadas. El llamado de los especialistas es a no subestimar las señales de alarma; escuchar al cuerpo y visitar al cardiólogo en el momento oportuno puede representar un cambio determinante en la vida y bienestar a largo plazo.

¿Qué significa el término “dislipidemia” y por qué es relevante en la salud cardiovascular?

Dislipidemia es un término médico que se refiere a la alteración en los niveles de lípidos en la sangre, especialmente colesterol y triglicéridos. Estos desequilibrios pueden manifestarse como colesterol elevado o bajo, y suelen estar relacionados con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

Su importancia radica en que, muchas veces, la dislipidemia no produce síntomas evidentes, por lo cual solo puede detectarse mediante exámenes médicos. El control de los lípidos a través de hábitos saludables y supervisión profesional reduce significativamente la probabilidad de infartos, accidentes cerebrovasculares o complicaciones cardíacas graves.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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