Los centros de control de intoxicaciones recibieron 45.550 llamados en el primer trimestre del año, contra los 37.822  recibidos en el mismo período de 2019.

El aumento está sin duda relacionado con la pandemia del COVID-19, indican los autores del informe, que no hacen referencia a fallecidos, pero sí detallan que principalmente las intoxicaciones se dan por desinfectantes, en particular lejía y alcoholes en gel.

En detalle, hubo el doble de consultas por inhalación de productos desinfectantes, y cerca del 40 % de ellas por casos de niños menores de 5 años.

El informe cita un par de ejemplos. Uno refiere a una mujer que llenó el fregadero con agua caliente, vinagre y lejía al 10 % para lavar frutas y verduras.

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La mezcla del cloro y el vinagre provocó una reacción química y la mujer inhaló los vapores, lo que le provocó tos. Tras pedir ayuda, fue llevada al hospital, donde recibió oxígeno y tratamiento para dilatarle los bronquios.

El otro ejemplo concierne a una niña de menos de 5 años que ingirió alcohol en gel a base de etanol. Sintió mareos, se cayó y se golpeó la cabeza.

Su nivel de alcohol en sangre fue de 273 mg/dl (más de tres o cuatro veces el límite para conducir bajo la influencia del alcohol según la jurisdicción), y debió permanecer hospitalizada durante 48 horas.