El sacerdote cerró las puertas de la iglesia luego de que unos 40 fieles entraran; sin embargo, habitantes de la zona se dieron cuenta de lo que ocurría debido a la música que emanaba del templo, informó Le Point.

Vecinos alertaron a las autoridades de que el cura y varios devotos católicos se reunieron en la iglesia, pese al confinamiento decretado en Francia para evitar la propagación del coronavirus, indicó el medio.

Al llegar, la policía le puso una multa al sacerdote de 135 euros (571.000 pesos) por violar la cuarentena; en cuanto a los fieles, ellos no recibieron ninguna sanción y “pudieron regresar a sus hogares sin ser inspeccionados”, señaló el mismo semanario francés.

Le Point también recordó que en marzo pasado, en otra región francesa, se presentó un caos similar, pero en ese entonces fueron los feligreses quienes recibieron la multa; por su parte, el párroco únicamente recibió un llamado de atención.