Andre Laubauch, esposo de la valiente mujer, le contó a la cadena Fox que tan solo 10 minutos antes de que su pareja rompiera fuente, lo habían llamado para confirmarle que tenía coronavirus.

Aunque el hombre intentó levantarse del sofá para llevar a su esposa, en un viaje de 30 minutos desde la ciudad de Detroit hasta el hospital de Troy (Estados Unidos), no tuvo fuerzas para conducir.

“Sentí que era una pelea por mi vida en ese momento, dijo Andre al mismo medio.

Jen, por su parte, relató que le preguntó que si podía manejar, pero que él le respondió claramente con una mirada:

“Era esta mirada de: ‘Quiero ir contigo, quiero estar allí contigo, pero físicamente no puedo hacerlo en este momento’. Así que me subí al auto y conduje hasta el hospital”, dijo la madre de los gemelos a la cadena estadounidense.

En ese momento Jen Laubauch todavía no estaba diagnosticada con COVID-19, pero debido a las circunstancias la atendieron como si lo tuviera. La americana agregó a Fox que durante el parto las enfermeras y médicos que la atendieron entraban al cuarto altamente protegidos.

“Uno de los roles que asumí mientras el doctor estaba haciendo un trabajo fantástico fue tratar de mantener a Jen lo más tranquila posible. Tranquilizarla y hacerle saber lo bien que lo estaba haciendo. Además de coordinar todo dentro de la sala para asegurarnos de que seguimos los procesos correctamente”, comentó, por su parte, el doctor Brian Torok, jefe de obstetricia y ginecología del Hospital Beaumont, en Troy.

Jen Laubauch dijo a la misma cadena que apenas nacieron sus bebés, Mitchell y Maxum, los pusieron en una unidad especial, alejados de otros recién nacidos, porque también los estaban tratando como casos de coronavirus, mientras salían los exámenes.

Afortunadamente, los gemelos no dieron positivo por COVID-19 y casi 3 semanas después lograron reunirse con sus padres, quienes superaron el brote, finaliza Fox.