El hombre se sometió a ese tratamiento “de última tecnología” con International Hair Studio y 2 meses después regresó para un mantenimiento; fue en ese momento que Edward descubrió que simplemente le habían pegado un peluquín, informó Daily Mail.

El británico demandó a la compañía no solo al sentirse estafado, sino también porque el pegamento que usaron para adherirle el peluquín le causó asma, indicó el diario inglés.

De acuerdo con el mismo medio, Edward admitió que firmó el contrato luego de darle un vistazo superficial porque se sentía nervioso, pero indicó que un representante de la empresa le aseguró que no le pondrían una simple peluca, pues se trataba de “un sistema capilar”.

Durante el juicio, Richard Rowe—director de la compañía— afirmó que en el contrato decía claramente que el cliente estaba comprando “un reemplazo de cabello y nunca hubo una sugerencia de que se sometería a algún tipo de cirugía de trasplante que involucrara folículos capilares”, recogió el mismo medio.

Al final, el juez del caso le dio la razón a Edward y le ordenó a International Hair Studio que le devolviera las 4.000 libras esterlinas al hombre, reportó The Sun.

Asimismo, la compañía tendrá que darle 1.887 libras esterlinas (más de 9 millones de pesos) a Edward como compensación por los daños causados, concluyó el rotativo.