Sin ni siquiera dudarlo por un momento, el hombre tomó el velero que había comprado en Barcelona, y se aventuró por el Oceánico Atlántico para regresar a Argentina y ver a sus padres —Carlos y Nilda, de 90 y 82 años, respectivamente—, informó BBC.

“Pensé lo peor. Si este era un virus imparable, capaz era la última opción que tenía de volver a verlos”, manifestó Juan Manuel a la cadena de noticias.

El hombre indicó a The New York Times que para su recorrido planeó hacer una parada técnica para abastecerse de comida y cargar algunos envases de gasolina; esa escala sería en Cabo Verde (frente a la costa noroccidental de África), pero la policía de ese país lo frenó y lo obligó a alejarse.

El argentino agregó que, en medio del viaje, también se topó con una embarcación que parecía ser de piratas; por fortuna, logró esquivarla y siguió su rumbo. Después, de acuerdo con su relato a ambos medios, apareció un obstáculo aún mayor: el viento dejó de soplar y Juan Manuel no tenía gasolina para continuar navegando.

“Encerrado en un mundo de calma, quietud y silencio, me sentí un ser muy pequeño”, aseguró el hombre, quien tuvo que esperar 10 días a que el viento volviera a soplar, indicó BBC.

El último desafío para el latino fue una enorme ola que medía entre 4 y 6 metros: esta tumbó su velero y le ocasionó algunos daños a la embarcación, señaló la misma cadena.

Pese a lo sucedido, el argentino siguió su camino y después de 85 días, regresó a su natal Mar del Plata, reportó Infobae. El portal añadió que, al llegar, el hombre tuvo que cumplir con una cuarentena de 14 días a bordo de su velero debido a la amenaza de coronavirus, enfermedad que finalmente se le descartó.