Por: El Colombiano

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Este artículo fue curado por pulzo   Abr 9, 2026 - 7:22 pm
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En la inmensidad del espacio, los ritmos circadianos habituales que rigen la vida en la Tierra pierden su sentido. Sin el patrón estable de luz y oscuridad que normalmente regula los días y las noches, los astronautas enfrentan el desafío de mantener la sincronía de su reloj biológico. Este mecanismo interno, conocido como reloj circadiano, determina no solo los ciclos de sueño y vigilia, sino también procesos esenciales como la liberación de hormonas, la temperatura corporal y la digestión. La regularidad que se experimenta en la Tierra desaparece fuera de ella, obligando a buscar alternativas para salvaguardar la salud mental y física de quienes viajan fuera de nuestro planeta.

Un caso ilustrativo se encuentra en la Estación Espacial Internacional, donde cada órbita alrededor de la Tierra dura apenas noventa minutos. De acuerdo con la astrónoma Malory Agudelo, divulgadora del Planetario de Medellín, esto significa presenciar hasta dieciocho amaneceres y atardeceres terrestres en veinticuatro horas, una alteración drástica que ningún reloj biológico puede procesar por sí solo. Ante la ausencia de estímulos naturales que indiquen cuándo es momento de dormir o despertar, se hace imprescindible establecer rutinas estrictas que ordenen la vida cotidiana de los tripulantes.

Los integrantes de la misión Artemis 2 han debido adaptarse a circunstancias similares. Para asistir a los astronautas en la gestión de su tiempo y mantener la normalidad en condiciones tan atípicas, la agencia espacial estadounidense, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (Nasa), ha dispuesto que una sala especial de control se encargue de despertarlos cada “mañana” con música. El llamado “Wake-Up Call” —traducido como llamada de despertador— es una tradición que ya tiene más de cincuenta años y que consiste en reproducir canciones seleccionadas por la tripulación para marcar el inicio de sus actividades diarias.

La propia Nasa ha revelado recientemente la lista oficial de canciones elegidas para esta ceremonia en Artemis 2, la cual ha sido difundida a través de su cuenta de Spotify bajo el nombre “Artemis II Wake-up songs”. En la compilación se incluyen temas clásicos como "Under Pressure" de Queen y David Bowie, hasta piezas más contemporáneas como "Pink Pony Club" de Chappell Roan, "Working Class Heroes" de Ceelo Green, y colaboraciones entre John Legend, André 3000, Mandisa, TobyMac, Glass Animals y Denzel Curry. Varios de estos artistas han manifestado su entusiasmo en redes sociales, al saber que su música acompaña una misión espacial histórica; entre ellos destaca Denzel Curry, quien se autodenominó, en la plataforma X, como “el primer rapero reproducido en el espacio”, y John Legend, que compartió la noticia con orgullo desde su cuenta de Instagram.

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Este tipo de rituales musicales no solo ayuda a marcar el paso del tiempo y preservar el bienestar psicológico de los astronautas, sino que también fortalece el vínculo emocional con la Tierra y sus expresiones culturales, aún estando a cientos de miles de kilómetros de distancia de casa. Así, la ciencia y el arte convergen en los confines del espacio, en un esfuerzo coordinado para mantener la humanidad incluso en los entornos más desafiantes.

¿Cómo se escoge la música para el Wake-Up Call en misiones espaciales?

Una pregunta frecuente relacionada con la vida cotidiana de los astronautas es cómo se seleccionan las canciones que conforman la lista de reproducción del llamado Wake-Up Call. Esta costumbre, que ya es parte de la tradición espacial según la información revelada por Nasa, involucra una colaboración cercana entre la tripulación y el equipo terrestre.

En el caso de la misión Artemis 2, la elección es personal: cada astronauta escoge piezas musicales significativas o inspiradoras para ellos, logrando así que cada despertar en el espacio tenga un componente familiar y motivador. Esta práctica no solo favorece el inicio positivo de la jornada, sino que también refleja la importancia de elementos culturales y emocionales para el bienestar de quienes exploran más allá de nuestro planeta.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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