Se trata de dos demandas conjuntas que, aunque diferentes, se basan en una misma idea: que Facebook ha violado las normas antimonopolio con su agresiva estrategia de adquisiciones, algo que le ha permitido controlar a posibles competidores y dominar por completo el mercado.

Ambos casos, Instagram y WhatsApp, se convirtieron en grandes amenazas para Facebook en el ámbito de las redes sociales y la mensajería instantánea con sus rápidos despegues.

En 2012, la empresa de Mark Zuckerberg desembolsó unos 1.000 millones de dólares para hacerse con Instagram. Dos años después, pagó 19.000 millones por WhatsApp.

Ahora, las autoridades de Estados Unidos —que en su momento aprobaron las adquisiciones– quieren que se obligue a Facebook a deshacerse de las aplicaciones, que figuran entre las más usadas del mundo.

La FTC señaló en un comunicado que busca que los tribunales federales fuercen a la empresa a vender activos, incluidos Instagram y WhatsApp, a dejar de imponer condiciones contrarias a la competencia a los desarrolladores que usan sus plataformas y a tener que recibir aprobación previa para todas sus adquisiciones.

La ‘absorción’ de Instagram y WhatsApp

En las demandas, las autoridades señalan que el rápido crecimiento de Instagram fue visto por Facebook como una “amenaza existencial” para su poder monopolístico. Tras tratar de competir en un primer momento, Zuckerberg decidió que estaba “muy detrás” de Instagram en su terreno, y que era mejor estrategia “considerar pagar mucho dinero” por la aplicación de compartir fotos en un esfuerzo por “neutralizar a un competidor potencial”.

Facebook pagó 1.000 millones de dólares por el negocio, cuya valoración era aproximadamente la mitad y que por entonces aún no tenía ingresos.

En 2014, la empresa californiana usó una estrategia similar con WhatsApp, que había acumulado ya millones de usuarios y amenazaba su posición en el mercado de la mensajería instantánea, convirtiéndola en su mayor adquisición.

¿Facebook terminará vendiendo Instagram y WhatsApp?

Las demandas presentadas este miércoles serán solo el primer paso de una batalla legal que se prevé larga y en la que Facebook contará con recursos económicos casi infinitos para poder montar una defensa efectiva.

Facebook siempre ha negado un comportamiento monopolístico y este miércoles, en una primera reacción, ya mostró su intención de plantar cara al Gobierno federal y a los estados. “Tras haber aprobado nuestras adquisiciones hace años, ahora el Gobierno quiere un segundo intento sin importarle el impacto que un precedente así tendría para el conjunto de la comunidad empresarial o para la gente que elige usar nuestros productos cada día”, indicó la red social en un comunicado.

El caso amenaza con marcar las fusiones tecnológicas, que han continuado a buen ritmo en los últimos años, sobre todo si las autoridades tienen éxito y logran forzar a Facebook a deshacerse de algunas de sus aplicaciones más populares.

Tras conocerse las demandas, las acciones del gigante de internet cayeron con fuerza en Wall Street y terminaron la sesión con una bajada del 1,93 %.

La arremetida contra Facebook supone un nuevo paso en la batalla abierta por las autoridades estadounidenses contra los gigantes de internet, después de la demanda presentada en octubre contra Google por presuntas prácticas monopolísticas de su buscador.