Por: El Espectador

El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.

Este artículo fue curado por pulzo   Jul 23, 2026 - 5:54 am
Visitar sitio

Un descubrimiento reciente ha cambiado lo que se creía sobre los arrecifes de coral frente a la costa de Benín, en África Occidental. Durante décadas, la comunidad científica pensó que el ecosistema de coral, hallado por primera vez en la década de 1960, había desaparecido o permanecía inerte en el fondo marino a más de 50 metros de profundidad. Sin embargo, un grupo internacional de investigadores, encabezado por Gérard Zinzindohoué, del Instituto de Investigaciones Pesqueras y Oceanológicas de Benín, demostró lo contrario: el arrecife está vivo y presenta una riqueza biológica inesperada. Sus conclusiones fueron publicadas en la revista Frontiers in Marine Science.

Para inspeccionar el estado de este ecosistema, los científicos recurrieron inicialmente a publicaciones previas y desplegaron tecnología especializada. Utilizaron un sonar, una herramienta capaz de localizar objetos a través de ondas sonoras, para estudiar 11,5 kilómetros del lecho marino, lo que permitió ubicar posibles señales del arrecife. Debido a la topografía compleja del fondo, emplearon posteriormente un dron submarino y sistemas de cámara de aguas profundas para acceder visualmente a las zonas más difíciles.

La exploración presentó múltiples retos, según relató Zinzindohoué, quien describió el proceso como una combinación de extensas jornadas, fallas técnicas e incertidumbre constante. A pesar de las dificultades, el equipo observó que el arrecife está en condiciones saludables, alberga ocho tipos distintos de coral y es hábitat para especies como el pargo dorado africano, peces soldado de rayas negras y peces damisela. Estos animales encuentran alimento y refugio entre las formaciones coralinas.

Una particularidad del hallazgo es que, a diferencia de los arrecifes someros que suelen formar barreras continuas, este ecosistema se compone de parches aislados sobre superficies rocosas propicias para su desarrollo. Además, la profundidad a la que se encuentra —donde hay menor luz solar— clasifica el hábitat como un ecosistema de coral mesofótico. Según Zinzindohoué, este sería el primer registro confirmado de un ecosistema de coral mesofótico en la plataforma continental del Golfo de Guinea.

El descubrimiento plantea interrogantes sobre cuántos otros arrecifes similares podrían estar sin documentar en la región y subraya la necesidad de más estudios. Hasta ahora, los investigadores no han logrado tomar muestras directas de las especies para su identificación detallada, por lo que consideran esta exploración apenas un primer acercamiento que demanda investigación adicional.

Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

¿Por qué es importante el hallazgo del arrecife de coral en Benín para la ciencia?

El reconocimiento de este arrecife como un ecosistema de coral mesofótico vivo, tras seis décadas de incertidumbre, demuestra que aún existen áreas marinas poco exploradas y que estos hábitats poseen una notable diversidad. Además, desafía percepciones sobre la desaparición de comunidades coralinas y resalta la relevancia de nuevas tecnologías en investigaciones marinas.

¿Qué es un ecosistema mesofótico de coral y por qué es diferente a otros arrecifes?

Un ecosistema mesofótico de coral es aquel que se localiza en profundidades donde la luz solar es tenue, generalmente entre 30 y 150 metros bajo la superficie. A diferencia de los arrecifes someros, que reciben mucha luz y suelen ser continuos, los mesofóticos se caracterizan por parches dispersos y adaptaciones especiales para sobrevivir en condiciones de escasa luminosidad.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

* Pulzo.com se escribe con Z

Lee todas las noticias de tecnología hoy aquí.