Una nueva polémica rodea al alcalde de Ibagué, Andrés Fabián Hurtado, a quien un concejal de la ciudad denunció porque, supuestamente, hizo una fiesta privada en el estadio Manuel Murillo Toro.

Aunque no se conocen imágenes del agasajo, Rubén Darío Correa, quien ya ha tenido varios encontrones con el mandatario, publicó un video en el que hay 19 vehículos, la mayoría camionetas de alta gama, en el escenario deportivo.

Según este concejal, el video fue grabado por un veedor ciudadano que estuvo en la tarde del sábado en el estadio y, según la denuncia, evidenció el inicio de un partido de fútbol en el que estaban “los amiguitos de un familiar de Andrés Fabián con toda su familia”. Además de encuentro “el camerino sur está lleno de festones”.

(Le puede interesar: Militar asesinó a su pareja policía; lo habría planeado todo para no ser capturado)

En la misma denuncia, que fue publicada en Twitter por Rubén Darío Correa, al hombre que grabó estas imágenes lo sacaron del Manuel Murillo Toro porque era “un evento privado y solo podían estar los invitados.

Todos los carros estaban parqueados en la pista atlética del estadio, que hace poco recibió una gran inversión y, hasta donde se conoce, solo está habilitado para que juegue el Deportes Tolima en la Liga BetPlay.

Estas son las denuncias hechas en la red social:

Según El Cronista, medio de comunicación de Ibagué, si el alcalde utilizó el estadio como un salón de fiestas estaría violando los artículos 398 y 400 del código penal el Acuerdo No. 019 del 19 de agosto de 2016.

Posteriormente, Cambioin, portal tolimense, publicó un nuevo video grabado con un dron el pasado sábado y allí es evidente que hay unos niños, uno de ellos tiene la camiseta del Deportes Tolima y sería el homenajeado hijo del alcalde. Ellos están jugando en el terreno del estadio Manuel Murillo Toro y se ve hasta un perro que, según ese medio, sería de la familia Hurtado. 

Este no es el primer escándalo de esta índole que tiene el alcalde porque desde hace algunos años está en un juicio luego de que se le acusara de que, cuando era gerente del aeropuerto Perales, permitió que al terminal aéreo ingresaran 51 vehículos en la noche del 3 de abril del 2014 para que hicieran piques.