La vida de Adam Martínez cambió abruptamente una noche de noviembre de 2020. Adam, un hombre con discapacidad motriz que residía en Villavicencio junto a su hermana menor, vivía una existencia tranquila, dedicada a sus estudios universitarios. Su tranquilidad se vio interrumpida al ser sorprendido y reducido por un desconocido en plena madrugada. Lo que en principio parecía un robo pronto tomó un cariz mucho más sombrío cuando fue amarrado y se le colocó un casco, zapatos y camisa antes de ser sacado de su propia casa. Esa noche marcó el inicio de un secuestro traumático que se extendería durante 77 días. Los detalles de este suceso fueron relatados por el propio Adam en julio de 2025 en el Podcast Conducta Delictiva; para ese entonces, el caso aún permanecía sin esclarecer, según se reporta en Crónica del Quindio.
Durante su cautiverio, Adam estuvo confinado en un hueco donde debía permanecer sentado, con las piernas recogidas, y sin la más mínima comodidad, siendo forzado a cubrir sus necesidades fisiológicas en el mismo espacio. Al principio, creyó que lo mantenían en una finca, pero luego, escuchando conversaciones desde una habitación superior, comprendió que estaba recluido en una casa alquilada dentro de la ciudad. A través de lo que escuchaba, logró recoger información clave para la investigación.
La única persona que mantenía contacto con Adam durante el secuestro ejercía una presión psicológica constante sobre él. Inicialmente, los secuestradores habían planeado capturar a su hermana, a quien consideraban un objetivo más valioso. Tras no hallarla en la vivienda, se llevaron a Adam y pusieron en marcha un plan para exigir un rescate de 200 millones de pesos.
De acuerdo con la información publicada por Crónica del Quindio, tanto la cantidad solicitada como la decisión de perpetrar el secuestro parecían motivadas por dos factores: los celos y resentimiento que sentía Sebastián —hermano de Adam por parte de padre y señalado como autor intelectual— y la ambición de obtener dinero fácil.
A lo largo de su cautiverio, Adam intentó escapar en dos ocasiones. Logró finalmente fugarse el 12 de febrero de 2021, cuando, aprovechando que se encontraba solo, consiguió salir a la calle pese a las secuelas físicas y el estado de debilidad en que lo dejaron los días bajo tierra. Al principio, nadie prestó atención a su solicitud de ayuda hasta que un motociclista avisó a la policía. Su identidad fue confirmada por su madre y fue trasladado a un centro médico, dándole fin temporal a su martirio.
Aunque Adam logró escapar y recuperar la libertad, el proceso judicial apenas mostró avances. Si bien la persona que alquilaba la casa fue sentenciada, los principales responsables estuvieron en la cárcel solo un año debido a la lentitud del proceso, resultando finalmente un vencimiento de términos. Hasta el momento, no hay novedades judiciales claras y la investigación permanece sin resolución definitiva, quedando por dilucidar el verdadero desenlace para Adam y su familia, según la fuente.
¿Qué es el vencimiento de términos en un proceso judicial?
En el contexto judicial colombiano, el vencimiento de términos se refiere a la expiración del plazo legal que tiene la justicia para dictar una sentencia o avanzar en los procedimientos establecidos. Cuando esto ocurre, los implicados pueden recuperar la libertad provisional aunque el proceso no haya finalizado, afectando el acceso a justicia para las víctimas. Este aspecto resulta clave en el caso de Adam Martínez, pues varios de los presuntos responsables se beneficiaron de esta figura, según detalló Crónica del Quindio. La pregunta que surge es si el sistema judicial está preparado para garantizar justicia en casos donde concurren factores de vulnerabilidad y relaciones familiares complejas.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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