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Este artículo fue curado por pulzo   Feb 23, 2026 - 5:55 am
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La ambiciosa promesa del gobierno encabezado por el presidente Gustavo Petro de establecer 100 nuevas universidades parece desvanecerse ante la realidad de las cifras y el avance de los proyectos. Según información recogida por El Colombiano y datos del exconcejal de Bogotá Daniel Briceño, de los 100 centros educativos anunciados, apenas 42 iniciativas de infraestructura para educación superior se encuentran en alguna etapa de gestión. De estos, solamente ocho proyectos han sido completados, mientras el resto está en fases tempranas o ha quedado suspendido. El propio Ministerio de Educación reconoció esta reducción de expectativas y aclaró en marzo de 2025, a través del ministro Daniel Rojas, que no se planteó la creación de 100 universidades como instituciones nuevas, sino de “espacios educativos”, lo que implica un matiz significativo respecto a la promesa inicial presentada apenas días después del triunfo electoral de Petro en 2022.

El traslado de la meta inicial hacia la construcción, adecuación o dotación de sedes ha sido tema de discusión entre expertos. Víctor Saavedra, exviceministro de Educación, indicó a El Colombiano que materializar proyectos de infraestructura para educación superior requiere extensos procedimientos contractuales y presupuestales, que normalmente deben planearse al inicio de cada período de gobierno debido a su prolongada ejecución. Jaime García, especialista en proyectos educativos, diferenció la apertura de una universidad nueva y la de una sede adicional, subrayando la necesidad no solo de infraestructura física sino también de capital intelectual y recursos para funcionar correctamente.

Al analizar los 42 proyectos reportados, los resultados muestran una predominancia de trabajos de dotación y adecuación sobre la construcción auténtica de nuevas instituciones. Sólo un caso corresponde a una obra genuina de construcción, como resaltó García: aulas modulares instaladas para el Colegio Mayor del Cauca en Popayán. El resto de los proyectos finalizados se centran en proveer materiales y adecuar espacios existentes, más que en edificar desde cero. Por ejemplo, la sede de Tumaco de la Universidad de Nariño y la Institución Universitaria Digital de Antioquia en Medellín han recibido insumos y equipamientos.

Las demoras y bajas tasas de avance físico son notables: entre los proyectos en ejecución y estructuración, una mayoría experimenta un progreso mínimo, según cifras sobre avances físicos recopiladas por Briceño a partir del Sistema Electrónico de Contratación Pública (Secop). Algunas obras con entrega prevista en los próximos meses, como la construcción de aulas modulares en la Universidad Nacional de Rionegro o el Instituto Tecnológico del Putumayo, acumulan aún un progreso del 0%. Saavedra atribuye este rezago a la ausencia de contrataciones desde el inicio del mandato y a complicaciones derivadas de la Ley de Garantías, que restringió los procesos contractuales como parte del ciclo electoral y la política nacional.

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Esta situación revive críticas recordando promesas incumplidas en mandatos anteriores, como los 1.000 jardines infantiles y 100 colegios en Bogotá. Las acciones simbólicas recientes, como la plantación de árboles en Chaparral –evento encabezado por el ministro Rojas para iniciar la sede sur de la Universidad del Tolima– contrastan con la lentitud de las obras y la falta de disponibilidad de contratos claros para varias iniciativas universitarias. Ante la inminente conclusión del actual periodo de gobierno y el calendario electoral, la pregunta sobre la concreción de estos compromisos sigue abierta y sin respuesta oficial al cierre de la edición revisada.

¿Cuál es la diferencia entre una sede universitaria nueva, una adecuación y una dotación?
Esta distinción es fundamental para comprender el alcance real de las cifras anunciadas por el Gobierno sobre infraestructura universitaria. Una sede universitaria nueva implica la construcción completa de un edificio desde cero, incluyendo la adquisición de terreno y el diseño de espacios para todas las necesidades académicas y administrativas. La adecuación, en cambio, consiste en modificar y habilitar una estructura preexistente para su uso como espacio académico, mientras que la dotación refiere exclusivamente al suministro de mobiliario, equipos y recursos materiales que habiliten el funcionamiento de la sede. La confusión entre estos conceptos puede llevar a percepciones erróneas sobre el avance real en la expansión de la educación superior. Entender la diferencia permite evaluar con mayor claridad la magnitud y el impacto de las acciones del Gobierno en este sector.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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