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Este artículo fue curado por pulzo   Ago 28, 2025 - 10:47 pm
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El robo repetitivo de cableado eléctrico en el intercambiador vial Los Cedros, en Manizales, ha dejado a esta importante vía pública sumida en la oscuridad, afectando gravemente la seguridad y la movilidad de quienes transitan por la zona. El Instituto de Valorización de Manizales (Invama), responsable del mantenimiento del alumbrado público en la ciudad, ha debido intervenir con reparaciones urgentes para restablecer el circuito eléctrico dañado, y actualmente analiza la instalación de cámaras de seguridad como una medida de disuasión ante futuros robos. Este escenario ocurre en un contexto de reiterados incidentes similares que impactan la infraestructura esencial de Manizales, generando preocupación entre autoridades y ciudadanos.

Según el reporte de la Fundación Telefónica Colombia (2024), el robo de cableado eléctrico ha dejado de ser un episodio aislado para convertirse en un problema nacional, a raíz del creciente valor en el mercado ilegal del cobre y otros metales utilizados en dichos cables. De acuerdo con el mismo informe, los delincuentes suelen contar con conocimientos técnicos que les permiten identificar, cortar y extraer selectivamente el cableado, lo que intensifica los daños tanto a la red eléctrica como al acceso seguro de los servicios por parte de la comunidad afectada.

El Invama ha señalado que este tipo de hurtos probablemente involucran a individuos especializados, lo cual concuerda con las tendencias analizadas en otros corredores viales y espacios industriales del país. El impacto del robo trasciende el mero apagón de luminarias: implica costos crecientes de reparación, interrupciones en obras públicas y un aumento perceptible de inseguridad entre la población. Es, en el fondo, una amenaza que va de lo técnico a lo social, perjudicando el bienestar cotidiano y erosionando la confianza en el entorno urbano.

Otras ciudades colombianas como Bogotá, Medellín y Cali han iniciado respuestas sistemáticas a esta problemática, con la implementación de vigilancia electrónica y patrullajes focalizados. Un estudio del Observatorio de Seguridad Ciudadana de Medellín reporta que, tras la instalación de cámaras y sistemas de alarma en puntos neurálgicos, los índices de hurto y vandalismo de infraestructura pública se redujeron entre un 40% y un 60% entre 2022 y 2024. Manizales, al considerar este tipo de soluciones para Los Cedros, sigue la línea de buenas prácticas nacionales e internacionales para contrarrestar el fenómeno.

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Junto al desafío de seguridad, las consecuencias sociales son notorias. La ausencia de alumbrado público disminuye la calidad de vida de los habitantes, incrementa la probabilidad de accidentes y actos delincuenciales durante la noche, y daña seriamente la imagen de la ciudad. Expertos consultados por el Instituto de Desarrollo Urbano de Bogotá subrayan que el alumbrado público es indispensable para la percepción de seguridad y el desarrollo comunitario, haciendo prioritario invertir en tecnología y protección para el mantenimiento de estos servicios.

Para enfrentar esta crisis, Invama ha abierto canales de comunicación que permiten a los ciudadanos denunciar daños o actividades sospechosas relacionadas con el alumbrado público, promoviendo la corresponsabilidad social y el cuidado del espacio compartido. Jorge Manuel García, gerente de la entidad, ha reiterado la importancia de la participación ciudadana como baluarte ante la recurrencia de hechos delictivos en Los Cedros y otras zonas urbanas de Manizales.

Más allá del impacto local, el robo de cableado eléctrico se inserta en un contexto de economías ilegales y crimen organizado que afecta a ciudades y países enteros. El Observatorio de Dinámicas Criminales de Colombia (2024) señala que estas actividades están integradas en cadenas irregulares de reventa y reciclaje clandestino de metales, castigando tanto a la infraestructura pública como privada. La necesidad de una respuesta integral—que articule prevención, control, sanciones y educación—es imperativa para detener una problemática estructural que amenaza la cohesión y el progreso social.

La experiencia de Los Cedros evidencia la urgencia de sumar esfuerzos entre autoridades, sector privado y comunidad para resguardar el alumbrado público. Solo a través de la tecnología, la cooperación ciudadana y un enfoque integral será posible frenar estas pérdidas y proteger el derecho de todos a disfrutar de espacios urbanos seguros y funcionantes.

Preguntas frecuentes relacionadas

¿Cuáles son los mecanismos tecnológicos más efectivos para prevenir el robo de cableado eléctrico?

El avance tecnológico ha permitido el desarrollo de mecanismos altamente eficientes para disuadir y enfrentar el robo de cableado eléctrico. Entre ellos destacan la instalación de cámaras de seguridad y sistemas de alarmas en puntos críticos, que alertan a las autoridades en tiempo real ante cualquier intento de manipulación indebida del sistema. Ciudades como Medellín han registrado reducciones significativas en este tipo de delitos tras incorporar estas soluciones, según datos del Observatorio de Seguridad Ciudadana. La implementación de estos sistemas requiere una inversión inicial, pero a mediano plazo pueden traducirse en grandes ahorros y mejoras en la percepción de seguridad urbana.

Además, existen tecnologías como sensores de movimiento, sistemas de identificación electrónica de cables y el uso de materiales sustitutos de menor valor comercial que dificultan el robo y la reventa ilegal. Es fundamental acompañar estas inversiones con campañas de educación y participación ciudadana, permitiendo que la comunidad sea parte activa en la vigilancia y denuncia de actos sospechosos, fortaleciendo el tejido social y el control comunitario sobre el espacio público.

¿A qué se refiere el término “alumbrado público” y por qué es vital para el entorno urbano?

El “alumbrado público” se refiere al conjunto de luminarias, postes, cableado y sistemas eléctricos dispuestos en los espacios exteriores de una ciudad (calles, avenidas, parques) para garantizar la visibilidad nocturna y mejorar las condiciones de seguridad. Este sistema permite que la vida urbana continúe de forma segura en horas de oscuridad, facilitando tanto el tránsito vehicular como peatonal y disuadiendo la comisión de delitos.

La importancia del alumbrado público va más allá de lo funcional. Según el Instituto de Desarrollo Urbano, constituye una herramienta esencial para la cohesión social, el desarrollo económico y la calidad de vida en la ciudad. Su interrupción, ya sea por fallas técnicas o actos delictivos, tiene efectos inmediatos en la rutina de los ciudadanos y en la percepción de riesgo, enfatizando la importancia de proteger y fortalecer esta infraestructura para el bienestar colectivo.

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