Por: El Colombiano

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Este artículo fue curado por pulzo   Mar 31, 2026 - 1:34 pm
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Los magistrados que componen las salas de Instrucción y de Juzgamiento de la Corte Suprema de Justicia están próximos a concluir su periodo, con la elección de sus reemplazos programada para agosto, en el que será el primer relevo desde la creación de ambas instancias en 2018. Estas salas surgieron con el propósito de garantizar la doble instancia en los procesos judiciales contra altos funcionarios con fuero, reforzando así las garantías procesales. Su importancia radica en el papel decisivo que desempeñan en investigaciones y juicios de congresistas y otros aforados, determinando en buena medida el desarrollo de casos de alto impacto nacional. En el periodo de existencia de estas salas, se han abierto formalmente actuaciones en al menos 68 casos según la información presentada, consolidándose como piezas fundamentales en la estructura judicial del país.

La finalización del periodo de la mayoría de los magistrados está prevista para octubre, con excepción de Ariel Torres, cuyo mandato termina en julio de 2026, y de Jorge Emilio Caldas Vera, Héctor Javier Alarcón, Cristina Lombana, César Reyes y Francisco Farfán, quienes concluirán funciones en octubre de 2026. Sin embargo, el ambiente institucional ya refleja movimientos orientados a la selección de los próximos integrantes, proceso que adquiere notable relevancia considerando que las salas han tenido a su cargo asuntos como el escándalo de corrupción de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), entre otros. La elección de estos cargos resalta como uno de los procedimientos más vigilados y debatidos en la Rama Judicial.

El Consejo Superior de la Judicatura ha recibido aproximadamente 450 postulaciones de aspirantes con trayectorias destacadas en el ámbito judicial y de investigación criminal. Entre quienes buscan ocupar estos puestos figuran el juez Hugo Carbonó, conocido por llevar el caso de presunto enriquecimiento de Nicolás Petro; la congresista Gloria Arizabaleta, presidenta de la Comisión de Acusación de la Cámara; el fiscal Gabriel Jaimes, involucrado en controversias al fungir como delegado ante la Corte Suprema; además del exvicefiscal Wilson Martínez, especialista en delitos de narcotráfico y lavado de activos, y Jaime Zetien, fiscal del caso conocido como el ‘carrusel de la contratación’.

La designación definitiva será uno de los hechos institucionales más significativos que coincidirá con la recta final del gobierno actual, subrayando su trascendencia política y judicial. Así, los nuevos magistrados tendrán sobre sus hombros la responsabilidad de continuar investigaciones cruciales para el país, asumiendo expedientes complejos y de interés nacional.

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Esta relevancia institucional contrasta, según la información, con tensiones internas que han caracterizado la dinámica de trabajo en la Sala de Instrucción. Los episodios más notorios han involucrado rivalidades personales y desacuerdos, particularmente entre los magistrados César Reyes y Cristina Lombana. El enfrentamiento escaló con el caso del expresidente Álvaro Uribe, cuando Reyes dictó una medida de aseguramiento y luego del retiro de Uribe del Senado —hecho que determinó el traslado del caso a la Fiscalía—. Esta disputa marcó un punto de quiebre en la sala y reflejó la complejidad de manejar casos de alta exposición mediática y política.

A la par, otros procesos, como los relacionados con Armando Benedetti y el caso de Fondade, también han evidenciado los desafíos que enfrentan estas salas en la administración de justicia bajo la presión de recusaciones, traslados y exigencias de imparcialidad. La historia detrás del funcionamiento de la Sala de Instrucción ilustra cómo la doble instancia, lejos de ser solo un avance normativo, representa un entramado de decisiones y relaciones que influyen directamente en la capacidad del sistema judicial para dirimir asuntos fundamentales para el país.

¿Qué significa tener doble instancia en los procesos contra aforados? Este concepto, implementado a partir de la creación de las Salas de Instrucción y de Juzgamiento en 2018, fue incluido para otorgar mayores garantías procesales a funcionarios con fuero, como congresistas y altos cargos. La doble instancia garantiza que las decisiones judiciales tomadas en primera instancia puedan ser examinadas por un tribunal distinto y más alto, permitiendo una revisión integral de sentencias o medidas adoptadas. Así, se busca reforzar la legitimidad de los fallos y proteger los derechos fundamentales de los investigados bajo el principio del debido proceso, fortaleciendo la confianza en la administración de justicia.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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