En tan solo dos meses, dice la publicación, el ex vicepresidente pasó de la derrota electoral a ser una ficha importante en el “ajedrez” político que empieza a configurarse.

Lo primero que resalta Semana es que Germán Vargas Lleras salió a recomponer su partido (Cambio Radical) y luego buscó alianzas con los liberales y el partido de ‘la U’ para controlar al Centro Democrático en el Congreso, en donde el uribismo es la primera fuerza política con 19 senadores y 35 representantes, según una infografía de El Espectador.

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De acuerdo con esas sumas y restas, lo que hizo Vargas Lleras, sin ser congresista, fue conformar una coalición integrada por 44 senadores y 90 representantes a la Cámara que buscará que el gobierno de Duque entre a negociar con ellos si realmente quiere que pasen sus principales reformas.

El nuevo presidente le apostó a un gabinete técnico sin mayor representación de las fuerzas políticas. Esos puestos que los opinadores suelen ver como mermelada son esenciales para la gobernabilidad” y esa apuesta de Iván Duque tuvo un efecto político previsible y fue que tanto liberales como conservadores “se sienten en libertad de hacer coaliciones con quienes quieran”, indicó la revista.

Una situación que Vargas Lleras, un hombre calculador que solo apuesta a lo seguro, según el análisis de Semana, capitalizó a su favor no solo para ubicar hombres clave en dos de las comisiones más importantes del legislativo (la constitucional y la económica), sino para repavimentar una vía que se creía desecha pero que ahora confirmaría que “en la política no hay muertos”.