Lo que parecía un fenómeno reservado exclusivamente para la frontera colombo-venezolana, ahora es un asunto sin control que llegó hasta Bogotá.

La revista Semana documentó el caso de una de ellas que, siendo profesional y educada bajo la doctrina chavista en Venezuela, actualmente vende su cuerpo en ‘La Piscina’ por 120.000 pesos el rato de 20 minutos.

La crónica de la revista describe que la venezolana “usa un jean claro, ceñido, que le resalta  sus nalgas y sus muslos, y una camisa blanca que le deja al descubierto el ombligo y la cintura, una pinta más para una fiesta, o porque no para la universidad, que para pasar la noche a la caza de clientes en un putiadero”.

Con el dinero que reúna en Bogotá, dice, retornaría a su país para cuidar a su hija y “operarse las tetas”. Mientras eso pasa, ‘Sari’ usa lo mejor que tiene para llevar a más hombres a la cama en un carrusel imparable de tragos, seducción y ese atractivo especial que tienen las ‘caraqueñas’.

Desde Cúcuta, donde se hicieron famosas por cobrar menos que las colombianas, las prostitutas venezolanas han llegado, incluso, hasta burdeles en Tunja o Cómbita en Boyacá.

Hace apenas un mes, Caracol Radio entrevistó en la capital nortesantandereana a Carla, una mujer que trabaja en el mismo oficio desde que llegó a Colombia.

Explicó que ellas son las dueñas del negocio porque son “más complacientes, más dadas, más cariñosas, los conversamos más (a los hombres) y, por eso, prácticamente, la venezolana es la dueña de la plata… aparte de que somos bien lindas”.

Según datos revelados por el concejal Hossman Martínez, en Bogotá ejercen la prostitución unas 23.426 mujeres. De ellas, el 9,7 % son bogotanas. Se cree que el resto de las trabajadoras sexuales llegaron a la capital escapando de regiones sumidas en la violencia y el abandono.

Pero las venezolanas, lo confirmó Carla a la emisora, lo hacen porque en su país tardarían más de un mes en ganar lo que ellas hacen en media noche de trabajo en Colombia.

Migración Colombia incrementó la deportación de venezolanos. Solo en 2016 el número llegó a los 1.956, sin embargo el Gobierno colombiano no ha deportado a mujeres por desempeñarse como prostitutas, sino por irregularidades en su paso hacia el país, confirmó a Semana el director de esa entidad Christian Krüger.

Nota de la Redacción:

Inicialmente esta nota estaba titulada con un enunciado que generalizaba a todas las mujeres de nacionalidad venezolana como trabajadoras sexuales, cuando en realidad solo se trataba del caso de una de ellas que comentó su situación para un medio de comunicación colombiano.