Y es que el análisis del medio estadounidense parte de que resulta poco factible que se pueda volver a implementar la aspersión aérea de cultivos ilícitos con glifosato por las objeciones que ha suscitado.

Sin embargo, también subraya que aun volviendo a implementar esa estrategia de erradicación, tampoco será del todo efectiva. “Para reducir la producción en una hectárea, 32 tienen que fumigarse, con un costo de 25.000 dólares”, sostiene.

En ese sentido, el medio señala que los campesinos que venían sembrando mata de coca no desean continuar, pero reconocen que si fracasan los esfuerzos por darles alternativas de reemplazo o subsidios, no dudarían en volver a hacerlo.

Además, sostienen que cultivos sustitutivos como el aguacate no resultan tan rentables para muchos de ellos ya que viven en regiones remotas que complican la salida de los productos, por costos y por los beneficios que les quedan de su venta final.

Por si fuera poco, los mismos campesinos sienten que entran en “una guerra” con los soldados que acuden con órdenes de efectuar la erradicación manual sin miramiento alguno con el hecho de que los que la han sembrado carecen de alternativas distintas a insistir en los cultivos ilícitos para sobrevivir.