El peligro que demuestra el juego de la Ballena Azul, es solo uno de los ejemplos. Hoy en día, cualquiera que tenga un contradictor desalmado puede crear las mentiras más absurdas sobre personas inermes para defenderse ante falsedades evidentes, asegura Cecilia Álvarez  en su columna de El Tiempo.

Las marcas comerciales también están en riesgo, esta semana circuló en redes sociales videos que le hicieron creer a los colombianos  que se les estaba vendiendo arroz plástico. Hecho que desmintió el Invima, pero que causó un daño enorme en las empresas arroceras, recordó Álvarez.

El debate sobre la responsabilidad de los mensajes en redes sociales está planteado. Plataformas como Facebook trabajan en la identificación y desmonte de noticias mentirosas; algunos países han privilegiado el derecho al buen nombre y han logrado que información falsa sobre las personas sea eliminada de plataformas digitales”.

Las personas vehementes terminan siendo descritas como furiosas

El problema no está en la diferencia de pensamiento ni en la argumentación misma sino en la forma como lo hacemos, porque en la medida en que los vehementes salpican la conversación con un vocabulario fuerte entra de inmediato el juicio y la suposición, señala Lola Salcedo en su columna de El Heraldo.

Y cuando los vehementes opinamos, como en mi caso en los medios, y llegamos al ámbito público, ahí sí que molestamos, porque funcionarios y políticos toman personal lo que expresamos sobre las necesidades de la comunidad o la conveniencia o no de determinadas decisiones que nos afectan a todos”.

Luego viene la pesquisa a nuestra vida íntima o la suposición de que queremos billete, concluye Salcedo.

El triunfo de Macron será una especie de milagro en la Francia de nuestros días

La verdad es que Francia no se ha modernizado y que el Estado sigue siendo una aplastante rémora para el progreso, con su intervencionismo paralizante en la vida económica, su burocracia anquilosada, su tributación asfixiante y el empobrecimiento de unos servicios sociales en teoría extraordinariamente generosos pero, en la práctica, cada vez menos eficientes por la imposibilidad creciente en que se encuentra el país de financiarlos, asegura Mario Vargas Llosa en su columna de El País, de España.

Macron es consciente de que la construcción de una Europa unida, democrática y liberal, es no sólo indispensable para que los viejos países de Occidente, cuna de la libertad y de la cultura democrática, sigan jugando un papel primordial en el mundo de mañana, sino porque, sin ella, aquellos quedarían cada vez más marginados y empobrecidos”.

Ser un liberal, y proclamarlo, como ha hecho Macron en su campaña, es ser un genuino revolucionario en la Francia de nuestros días, culmina el escritor peruano.

El 65 % de los trabajos en Colombia son informales  

Así lo demuestra un estudio hecho por la Universidad del Rosario, e indica que solo 7,8 de los 20 millones de trabajadores ocupados están cubiertos por seguridad social, resalta Jaime Bonet en su columna de El Universal de Cartagena.

La primera razón para explicar este factor es que el costo de la mano de obra en Colombia es muy alto, y agrega:

Si a una persona se le pagaba un salario de un millón de pesos, el empleador debía pagar 523 mil pesos más en contribuciones a pensión y salud, riesgos profesionales, parafiscales (Sena, Icbf y Cajas de Compensación) y vacaciones, entre otros.

Este es un tema que debe seguir estudiando para adoptar políticas que ayuden a bajar la informalidad laboral en Colombia, finaliza.

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El gobierno de Maduro pasó de autocracia a dictadura

Y hoy aunque se encuentra a un paso de la tiranía las personas no se están rindiendo. La libertad y la democracia se convirtieron en una lucha existencial, cuestión de vida o muerte, afirma el columnista Hugo Prieto de El Colombiano.

Y añade que más del 80 % de los venezolanos rechazan su administración, pero la clases dominante chavista se niega a admitir su fracaso, que brota de su propia ineptitud.

La oposición ha sido firme con sus exigencias: abrir un canal para la distribución de comida y medicamentos para aliviar el sufrimiento de la gente; restaurar los papeles constitucionales de la Asamblea Nacional; organizar una agenda para elecciones, y liberar a prisioneros políticos. Para el gobierno, ponerse de acuerdo sobre al menos uno de estos puntos sería como abrir una pequeña grieta que pronto se convertiría en un hueco enorme por donde el control se les escaparía”.