No es común que los jefes de Estado sean los que solicitan entrevistas con los periodistas. Por eso, cuando algo así ocurre, los comunicadores hacen ingentes esfuerzos para conversar con los mandatarios, máxime cuando estos viven fuertes tensiones con el más poderoso del mundo, Donald Trump. Eso fue lo que les ocurrió a Max Bearak y Annie Correal, de The New York Times, el 5 de enero pasado, cuando el presidente Gustavo Petro los contactó para que lo entrevistaran, pero también los sometió a una insoportable y sofocante espera.
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Los periodistas no se quedaron solo con lo que tenía para decirles el mandatario colombiano (mucha historia), sino que también contaron detalles de las horas previas a la conversación. Todo comenzó cuando Max Bearak, corresponsal de The New York Times en Colombia, recibió una llamada de una persona cercana a Petro para comunicarle que el mandatario quería hablar con ese medio. Para eso, tuvieron que desplazarse hasta Cartagena. Petro venía de un permanente intercambio de agresiones verbales con Trump y, además, hacía dos días el ejército de Estados Unidos se había metido a Caracas para capturar y extraer al dictador Nicolás Maduro. Tenía mucho que hablar.
Una vez situados en el sitio que se había dispuesto para la entrevista en Cartagena, los dos periodistas del Times, apresurados, situaron sus sillas, luces y cámaras en un gran balcón anexo a un comedor, contaron en un artículo. “Bajo unos cocoteros que se balanceaban, languidecimos durante ocho horas mientras el sol atravesaba el cielo y Petro retrasaba la entrevista una y otra vez”, agregaron en The New York Times. “El sudor manchaba nuestras camisas. Mientras esperábamos, revisábamos nuestros teléfonos”.
Como si esa sofocante espera no hubiera sido suficiente, el presidente Petro aplazó la entrevista para el día siguiente. “Nos dieron una extraña razón para su retraso: nos dijeron que se había avistado un barco extranjero no autorizado en aguas colombianas, y que Petro estaba supervisando la respuesta. Más tarde se demostró que se trataba de un rumor, pero al igual que su cascada de mensajes en X, dejó una cosa muy clara: Petro parecía estar nervioso y actuaba como si lo estuvieran acorralando”.
La extraña percepción que empezaban a tener los periodistas del presidente Petro se agudizó al día siguiente, cuando finalmente se produjo la entrevista. Ellos lo notaron “aturdido, como si hubiera estado despierto toda la noche”. Y advirtieron un comportamiento en el mandatario que los colombianos ya conocen bien. “En nuestra entrevista, sus ideas eran coherentes pero dispersas. Habló durante casi dos horas y media, la mayor parte de las cuales las dedicó a lecciones sobre la historia de Colombia, desde rebeliones de esclavos centenarias hasta la ‘invasión’ de Estados Unidos de Colombia para anexionarse Panamá y construir el canal”.
A la calurosa espera bajo el sol de la víspera se sumaron otros calores durante la entrevista, debidos a las molestias que siente el presidente Petro con el aire acondicionado. Los periodistas del Times hicieron un paréntesis para contar también que siguieron “languideciendo” porque los ayudantes del mandatario colombiano “habían apagado el aire acondicionado porque Petro se quejaba a menudo de que el aire frío le producía dolor de garganta”.
La entrevista fue tensa porque estaban frescos los enfrentamientos entre Petro y Trump y por la reciente captura de Maduro. Según los periodistas del Times, Petro “reconocía la amenaza que se cernía sobre él y su país”. “El riesgo existe”, les dijo, y añadió que “temiendo ser él mismo un objetivo del ejército estadounidense, dormiría en el palacio presidencial de la capital, Bogotá, junto a la espada de Simón Bolívar”. Pero, en breve, la situación cambiaría porque se produjo la llamada entre los dos mandatarios y la invitación de Trump para que Petro fuera a la Casa Blanca.
El que los periodistas de The New York Times también hubieran contado detalles de las vicisitudes que tuvieron que atravesar para entrevistar a Petro da una dimensión de esa desafortunada faceta del mandatario, que también, por eso, es noticia en un medio de cobertura mundial.
¿Qué dijo Gustavo Petro sobre tensión entre Estados Unidos y Ecuador?
El presidente Gustavo Petro encabezó en Puerto Asís, Putumayo, el acto protocolario de destrucción de material bélico entregado por la disidencia conocida como Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), como parte de los avances hacia la paz total.
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