Aunque el bombero ya no vivía con María Ángel, asesinada en Caldas por un exmilitar, tenía una estrecha relación con ella; hablaban diariamente y la visitaba todas las semanas, de acuerdo con El Tiempo.

Al conocer que su hija había sido raptada y lanzada al río Arma, en Aguadas Caldas, Fáber Molina intensificó su labor y, pese a su profunda tristeza, no desfalleció en ningún momento, contó al diario el comandante de los Bomberos del municipio, Jorge Nieto.

“Fue muy valiente, nunca abandonó la misión de socorrista. Él trabajó incansablemente por encontrarla con vida. No nos queda sino la admiración por su tenacidad para afrontar la situación y evidenciar que este trabajo es una vocación de amor y servicio por los otros”, manifestó Nieto.

Al hallar la niña sin vida, la tristeza de todo el cuerpo de Bomberos fue mucho mayor al ver el dolor de Molina, mismo que siente su madre, que desde un centro médico relató cómo fue que el asesino de María Ángel se la llevó.

De acuerdo con la versión de la madre, ella se encontró con el homicida porque él le aseguró que les tenía regalos a sus hijas (María Ángel y una bebé de 18 meses).

No obstante, poco después el hombre, identificado como Juan Carlos Galvis, atacó con puñal a la mujer y se llevó a las dos menores; la más pequeña logró ser rescatada, pero a la otra la mató.

Las autoridades indicaron que Galvis y la madre de las niñas tuvieron una relación sentimental y que él manifestó que había asesinado a la niña “enceguecido por el odio”.

Sin embargo, la madre aseguró que solo era amiga del hombre, que aceptó cargos por los delitos de secuestro y tentativa de homicidio, aunque la Fiscalía buscará que sea juzgado por feminicidio.