El ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, confirmó en rueda de prensa que al menos 5 personas murieron durante la jornada de disturbios de este miércoles en Bogotá (horas después la alcaldesa de la capital, Claudia López, aseguró que la cifra de muertos subió y dio las identidades de las víctimas).

Al anunciar el envío de soldados y más policías a la capital, Trujillo, también ofreció hasta 50 millones de pesos de recompensa por información sobre los responsables de sus muertes.

Sin embargo, denuncias ciudadanas difundidas en redes sociales señalan a las autoridades como responsables de algunas de ellas. El primer caso, por ejemplo, se habría dado en el barrio Suba Rincón, después de que se escucharan tiros alrededor de un parque, tal como lo mostró CM&.

En redes sociales también se habló de otra víctima mortal en esa localidad, pero hasta el momento no se ha podido establecer su veracidad.

La edilesa de Usaquén Lina García habló por su parte de dos muertos en esa localidad, y los identificó como Camilo Hernández Yara y Jaider Fonseca, que tendría 16 años. Asimismo, señaló directamente a la Policía de haberlos matado:

Estos últimos habrían sido ultimados a tiros en el barrio Verbenal, en donde los cruces entre manifestantes y policías dejaron a varias personas heridas. En redes sociales incluso se ve en un video a una de las personas asesinadas en ese lugar junto a una mujer que lo llora desconsolada, sin que policías que pasan por allí se preocupen por prestarle ayuda. Pulzo se abstiene de publicar ese material por la crudeza de las imágenes.

Un cuarto caso sería el de un efectivo de la Policía muerto en el CAI de Corabastos, según la periodista Catalina Suárez

Sobre las circunstancias de la muerte de la quinta víctima todavía no se conoce información clara.

Los disturbios por la muerte del abogado Javier Ordóñez se prolongaron durante todo el miércoles también dejaron 55 heridos, aunque la cifra podría crecer dado que muchas personas se reportaron en redes sociales siendo atendidos con posibles heridas de arma de fuego en hospitales de las localidades de Suba y Usaquén. También se dice que el 90 % de los CAI de la ciudad han sido afectados.