Los líderes de varias agremiaciones médicas, consultados por CM&, coincidieron en que el aislamiento debe continuar, pero también advierten que es necesario pensar en cómo permitir que esto no trunque el trabajo y la economía en general, pues podría terminar desatando una desobediencia generalizada que dispararía el contagio.

Gustavo Quintero, presidente de la Asociación de Facultades de Medicina (Ascofame), aseguró a ese medio que el Gobierno ha estado tomando las medidas correctas, pero indicó que el hecho de que se hubiera pasado a la fase de mitigación no excluye que se deba ceder en la prevención.

“El aislamiento preventivo obligatorio decretado hasta el próximo 13 de abril, bien podría prolongarse por lo menos hasta el 30 de mayo, en virtud de retrasar el pico de contagio que puede darse, habida cuenta que la mayoría del virus está circulando libremente en la comunidad”, dijo Quintero a CM&.

Este concepto coincide en gran parte con lo dicho por la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, quien reconoció que desde ya se estaba preparando para la posibilidad de que la cuarentena se prolongara hasta por 3 meses. Sus declaraciones suscitaron distintos comentarios a favor y en contra, pero terminaron soportadas por el concepto de los expertos de la Organización Panamericana de la Salud y ahora de distintos gremios colombianos.

Sin embargo, las advertencias de los profesionales de la salud no apuntan simplemente a confinar a toda la gente. El presidente del Colegio Médico Colombiano, Roberto Baquero, reconoce que “si sigue esto puede haber problemas socioeconómicos muy grandes que pueden llevar a la desobediencia”. Es por eso que propone “liberar a cierto grupo de población y a cierto grupo de la economía”, enfatizando en que “lo que si es importante es mantener a las personas más vulnerables totalmente restringidas”.

Eso sí, también subrayó que es clave mantener bajo control la cantidad de contagiados en función de la capacidad de atenderlos: “Para esto es muy importante hacer pruebas diagnósticas permanentemente a todo el mundo y aquel que salga positivo inmediatamente aislarlo para protegerlo a él y al resto de la población”, comentó.

En conclusión, las medidas deben buscar un balance entre permitir que las actividades económicas puedan seguir su cauce en la medida de lo posible, sin que esto signifique que la libre circulación aumente dramáticamente la propagación del coronavirus, ejerciendo una presión que el limitado sistema de salud no alcance a soportar.