Al parecer, un grupo de personas vieron que el tiburón hembra se acercó a la playa para dar a luz y decidieron matarlo con un cuchillo para quedarse con las crías y venderlas en el mercado negro, publica Semana, aunque no da claridad y queda la incógnita de por qué los animales que iban a nacer también estaban muertos al lado de su madre.

A través de un comunicado, la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina (Coralina) rechazó esta masacre ambiental y dijo que inició una investigación, junto a la Policía, Secretaría de Agricultura y Pesca, Guardacostas y la Capitanía del Puerto, para dar con los responsables.

“La corporación ambiental repudia este hecho en nuestro Archipiélago, ya que esta fauna marina se encuentra protegida por la Resolución No. 1633 de 19 de Junio de 2007 ordenado por el entonces Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, la cual prohíbe el aleteo del tiburón”, se lee en el texto publicado por Coralina.

De acuerdo con esa entidad, el tiburón hembra hacía parte de la familia ‘Carcharinidae’ del género ‘Carcharhinus’, mejor conocida como tiburón gris y de arrecifes. Esta especie está en vía de extinción y clasificada como vulnerable por el Ministerio de Ambiente.

Por último, Coralina explicó que no pudo reaccionar a tiempo ante este hecho porque no recibió denuncias oficiales y pidió a la comunidad “que denuncie los hechos que atentan contra el medioambiente a la línea de emergencia de la Policía Nacional 123 para activar la ruta de atención”.

El periodista de San Andrés Junior Garcia Anaya publicó las imágenes de los tiburones muertos en su Twitter y repudió esta masacre con el siguiente mensaje:

Su objetivo era dar a luz, pero ni el animal ni sus crías tuvieron un final feliz, pues fueron asesinadas por las manos del hombre. Ya de paraíso no tenemos nada. INDIGNANTE”.