El municipio de Bello, en Antioquia, enfrenta una grave emergencia ambiental debido a un incendio forestal que lleva más de 24 horas devastando el cerro Quitasol, uno de los espacios ecológicos más emblemáticos del Valle de Aburrá. Las llamas, que resisten los esfuerzos de los equipos de socorro, mantienen en máxima alerta a las autoridades locales, quienes temen que el fuego pueda alcanzar zonas urbanizadas y afectar a la población circundante. Esta situación pone en evidencia, una vez más, la vulnerabilidad de los ecosistemas a incidentes que suelen tener origen en acciones humanas desafortunadas.
Según reportes del Cuerpo de Bomberos de Bello, al menos 42 de sus miembros, con soporte de la Defensa Civil, han enfocado su trabajo en contener la expansión del incendio y, sobre todo, en impedir que llegue a áreas habitadas. Las labores, sin embargo, se ven dificultadas por la topografía abrupta y de difícil acceso donde se concentra el fuego, lo que ralentiza la intervención directa en los frentes más críticos de la conflagración. El contexto natural, marcado por temperaturas elevadas y vientos intensos, complica aún más la misión y favorece la reactivación constante de las llamas.
La Secretaría de Gestión del Riesgo de Bello informó que, durante la emergencia, se han efectuado numerosas descargas de agua desde el aire—en total 40 en la jornada inicial—pero la eficacia de estas acciones ha sido limitada. De acuerdo con Jhon Alexánder Osorio, secretario de la dependencia citado por Noticias Caracol, las condiciones climáticas adversas, especialmente el calor extremo y las ráfagas, no han permitido un control efectivo y han propiciado que el incendio recobre fuerza durante la noche.
Las investigaciones preliminares señalan como causa más probable la caída de un globo de mecha, artefacto cuyo uso está prohibido y que históricamente ha sido responsable de varios eventos similares en la región. El cerro Quitasol ha experimentado daños recurrentes a causa tanto de estos dispositivos como de otras conductas imprudentes de origen humano, según han advertido las autoridades.
Frente a la magnitud del desastre, las autoridades municipales han planificado reforzar el ataque aéreo en la mañana siguiente, con apoyo especializado y la participación de la Fuerza Aeroespacial Colombiana mediante un helicóptero equipado con el sistema bambi bucket —un mecanismo de descarga aérea de agua para emergencias de este tipo—. Además, el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres de Antioquia (DAGRAN) y el Sistema de Alerta Temprana del Valle de Aburrá (SIATA) desarrollan monitoreos intensivos con drones para identificar puntos críticos y optimizar la respuesta de los cuerpos de emergencia.
Este nuevo incendio evidencia el impacto de las prácticas humanas irresponsables, especialmente en épocas de sequía, sobre los ecosistemas locales. Las autoridades insisten en la urgencia de sensibilizar a la ciudadanía y de reforzar los controles para prevenir futuras tragedias ambientales en Antioquia y el resto de Colombia.
¿Por qué son peligrosos los globos de mecha y cómo afectan los ecosistemas?
Los globos de mecha son artefactos hechos con materiales ligeros y provistos de una fuente de combustión para elevarse en el aire, impulsados por aire caliente. Cuando caen intactos en zonas de vegetación seca, pueden encender incendios de rápida propagación, como el ocurrido en el cerro Quitasol. Su uso está prohibido por ley, pero su venta y manipulación persisten de manera clandestina en distintas zonas del país.
El peligro de estos globos radica en el riesgo inmediato de incendios forestales, que destruyen hábitats, afectan la biodiversidad y pueden poner en peligro a comunidades cercanas e infraestructuras. Además, la recuperación de dichas áreas suele ser lenta y costosa, dejando impactos ambientales y sociales de largo alcance para el Valle de Aburrá y regiones similares en Colombia.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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