Un proceso pionero en Colombia que surgió en enero de 1989 mientras Gustavo Petro pertenecía a dicho grupo guerrillero y vivía entre las montañas del sur del Tolima, en un apartamento en Ibagué junto a su entonces pareja, quien también militaba en el grupo y fue capturada por el F2 en marzo de 1989.

Q’Hubo dialogó con Mary Luz Herrán, pareja de Gustavo Petro en ese tiempo, quien nos contó detalles de su permanencia como presa política en la Cárcel Distrital de Ibagué (hoy Museo Panóptico), donde el candidato presidencial la visitaba los sábados para llevarle mercado y conversar sobre el proceso de paz que en aquel entonces avanzaba rumbo a la dejación de armas.

Origen del M-19
Según el Centro de Documentación de los Movimientos Armados (CeDeMA), el Movimiento 19 de abril, conocido como M-19, comenzó a gestarse durante las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970 y surgió de la frustración de las masas representadas en el movimiento político Alianza Popular (Anapo), esto luego de las irregularidades registradas durante los comicios de ese domingo.
Ese día, los datos oficiales dieron como ganador a Misael Pastrana Borrero, del Frente Nacional y en segundo lugar se ubicó Gustavo Rojas Pinilla, el candidato de la oposición. Este resultado generó la indignación de los militantes de la Anapo, quienes calificaron el triunfo de Pastrana como el fruto de un fraude electoral organizado por el gobierno de la época y los miembros de partidos políticos tradicionales.

Fue de esta manera como se originó la guerrilla del M-19, la cual participó en el conflicto armado desde 1974 hasta la desmovilización y dejación de armas de sus hombres en marzo de 1990.
¿Gustavo Petro estuvo en la cárcel?

En 1985, mientras Gustavo Petro hacía parte del M-19 y debido a sus actividades al interior del grupo, fue capturado en Zipaquirá por porte ilegal de armas. Por este delito estuvo preso durante 16 meses en la cárcel Modelo de Bogotá, de donde salió en 1987.
Meses después, junto a Mary Luz Herrán, que también militaba en el movimiento, tuvieron una cita en las montañas del Cauca con Carlos Pizarro León Gómez, comandante del M-19.
Luego de aquel encuentro, ambos se vincularon a la Compañía Jorge Eliecer Gaitán, que operaba entre la zona urbana de Ibagué y la zona rural de Ortega, Chaparral, Coyaima, Natagaima, Purificación, Rovira, Roncesvalles, entre otros municipios del sur del Tolima; desde donde Petro se desempeñaba en la estructura política como ideólogo.

En septiembre de 1988, Gustavo Petro y Mary Luz Herrán llegaron a vivir a un apartamento ubicado en cercanías a la plaza La 21 de Ibagué. Mary Luz, en diálogo con esta redacción, recordó que mientras militaban en el M-19, ella tenía su trabajo clandestino en la ciudad.
Pasaron algunos meses y en uno de los acostumbrados desplazamientos que Petro hacía entre su apartamento en Ibagué y el campamento del movimiento, ubicado en Ortega, logró convencer a Carlos Pizarro de que iniciaran diálogos de paz con el gobierno de Virgilio Barco.
Desde ese día, Mary Luz y los demás militantes fueron encargados de contactar a periodistas de diferentes medios en Bogotá, al tiempo que debían difundir la propuesta de diálogo que le querían hacer al gobierno. De esta manera, se dedicaron a hacer pintas por las calles de Ibagué que decían ‘Viene la paz’.

El 9 de diciembre de 1988, organizaron una vistosa reunión en el Teatro Tolima a la cual asistieron más de trescientos campesinos que querían saber en qué consistía la propuesta de diálogo que el Movimiento 19 de abril le tenía al país para ponerle fin a la confrontación armada y hacer el tránsito a la actividad netamente política.
Ese día, el Ejército se tomó el teatro y capturó a una de las compañeras de Herrán, pero los asistentes al evento los defendieron y no permitieron que el resto de miembros del movimiento fueran conducidos por los uniformados.
Diálogos de paz con el M-19
El primer diálogo entre el Gobierno de Virgilio Barco y el M-19 ocurrió entre el 8 y el 11 de enero de 1989.
Un día antes de la reunión, el consejero presidencial para Asuntos de Paz, Rafael Pardo, y sus asesores, Ricardo Santamaría y Reinaldo Gary, junto a Eduardo Díaz, del Plan de Rehabilitación, Diana Turbay, hija del expresidente Julio César Turbay, entre otros, se hospedaron en el Hotel Ambalá de Ibagué y al día siguiente partieron hacia el sur del Tolima, donde se reunieron con Carlos Pizarro, jefe máximo del M-19, en el campamento ubicado en inmediaciones del gran resguardo de Ortega y Chaparral.
Por esos días, las autoridades habían capturado a uno de los compañeros de Herrán y ante las amenazas de tortura, el hombre terminó entregando la ubicación del apartamento donde ella vivía junto a Gustavo Petro, cerca a la plaza La 21.
Una mañana, Mary Luz salió de la vivienda rumbo al Jordán y cuando iba frente a la clínica del Seguro Social, donde hoy funciona el Hospital Federico Lleras, sede Limonar, fue abordada por miembros del F2, que la venían siguiendo y la capturaron.
Ella recuerda que mientras los policías la subían a la patrulla, alcanzó a reconocer a un concejal de Ibagué que iba pasando por el sitio y ante el temor de que la pudieran asesinar, le pidió gritando que le avisara a los medios de comunicación para evitar que la desaparecieran.
Eran los días de finales de marzo de 1989 y Mary Luz tenía apenas 18 años cuando la llevaron como presa política a la Cárcel Distrital de Ibagué, donde hoy funciona el complejo cultural Panóptico.
Allí estuvo durante 13 meses junto a varios de sus compañeros, entre ellos una mujer conocida como Marisela, con quien hizo una gran amistad mientras permanecían recluidas en el patio Siete, mejor conocido como el ‘Chalet’, junto a las demás mujeres, muchas de las cuales, según ella, llegaban al penal por negarse a complacer los deseos sexuales de policías corruptos que las cargaban con estupefacientes.
Mientras estuvo como presa política, organizó comités de deportes, aseo, música, artes, entre otros; para incentivar en sus compañeras el uso del tiempo en actividades productivas. También logró que el director les diera algunos beneficios que solo tenían los reclusos, entre esos poder estar despiertas hasta las 8 p.m.
Firma de la paz con el M-19
Mary Luz Herrán recordó que estando recluida en la Cárcel, Gustavo Petro tuvo que irse de Ibagué para evitar que el F2 o el ejército lo capturaran, entonces dejó el apartamento y se fue a vivir unos meses a Girardot; sin embargo, no dejó de visitarla cada sábado usando una identidad falsa y en cada viaje, siempre le llevaba una bolsa con mercado.
Los últimos cuatro meses que Mary Luz estuvo recluida, Petro no fue a visitarla debido a que se encontraba reunido con los demás integrantes del M-19 llevando a cabo los diálogos.
Finalmente, el 9 de marzo de 1990, cuando Herrán llevaba un año detenida, el Movimiento 19 de abril firmó la paz con el gobierno de Virgilio Barco y se despidió de 16 años de lucha armada durante un acto público de dejación de armas en Santo Domingo (Cauca).

El martes 17 de abril de 1990, mes y medio después de la desmovilización, Mary Luz Herrán quedó en libertad y Gustavo Petro, firmante de paz, vino a buscarla a Ibagué a bordo de una camioneta blanca marca Mitsubishi, acompañado por varios escoltas del F2, situación que a ella le molestó teniendo en cuenta que ese mismo organismo de la Policía la había torturado en el pasado.
Finalmente, comprendió que aquello hacía parte de la nueva dinámica después del proceso y ambos se fueron a vivir a Bogotá donde Petro se volvió asesor de la Asamblea Nacional Constituyente.

Por: Edwin Gutiérrez Barrero / Redacción Q’hubo Ibagué
Qué se sabe de la participación de Petro en una película
El presidente Gustavo Petro será el primer presidente en aparecer en una película. Ningún mandatario en ningún país del mundo usó su cargo para estar en un papel dentro de un filme, pero el mandatario colombiano sí lo hará. Se sabe que el presidente saldrá como un extra dentro de una de las escenas de la película que relata la historia del almirante Padilla, en la época de la descolonización, y que la película se graba con recursos público: una parte los entregó RTVC y la otra, el Ministerio de las TICS. Detrás de la película está la productora Valencia Producciones FX y hay varias personalidades del cine y la televisión colombiana involucrados en su realización. En total, la película tiene un contrato en el Secop firmado por casi 4 millones de dólares para su ejecución.
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