Esa agencia presentó este jueves en Bogotá el informe ‘Explotación de oro de aluvión: Evidencias a partir de percepción remota 2018’, en el que también detalla que el año pasado resultaron afectadas 92.046 hectáreas, un 10 % más que las 83.620 del año 2016.

Puntualmente, las áreas afectadas en 2019 son 98.028, según el estudio de la UNODC. Del total de 2018, el 40 % está en Antioquia, donde 36.447 hectáreas fueron afectadas, pasando a ocupar el primer lugar, pues en la medición de 2016 tenía el segundo puesto con 30.897 hectáreas.

Los municipios en los que más incrementaron el número de hectáreas afectadas en Antioquia fueron Frontino, que creció un 49 %, seguido de Remedios (48 %) y Vigía del Fuerte (46 %).

Ante este panorama, la viceministra de Minas, Carolina Rojas, afirmó que “cuando la explotación de los recursos no se hace de manera responsable, las consecuencias pueden ser nefastas para la sociedad y en ocasiones irreparables para el medioambiente”.

Al igual que Rojas, en la presentación del estudio estuvieron el representante de UNODC en Colombia, Pierre Lapaque, y el director de la Sección de Asuntos Antinarcóticos y Aplicación de la Ley de la embajada de EE.UU. en el país, Brian Harris.

A ese primer departamento le siguió el de Chocó, fronterizo con Panamá, donde el año pasado fueron dañadas 35.194 hectáreas, lo que significa un aumento del 7 % frente a las 33.024 de 2016.

En el documento, las entidades también señalaron que durante el año pasado se detectaron 47.670 hectáreas afectadas pertenecientes a “zonas excluibles de minería” y que son protegidas por la normativa colombiana.

“La categoría más afectada corresponde a las Zonas de Reserva Forestal en cuyos territorios se identificaron 44.567 hectáreas”, mientras que en humedales Ramsar se encontraron 544 hectáreas.

Asimismo, los autores del estudio emitieron una alerta por el incremento en la destrucción de áreas protegidas que hacen parte de los Parques Nacionales Naturales, pues allí ha aumentado la extracción de minerales como oro, carbón, cobre, plata, zinc y arcilla.

Los parques afectados por esta práctica son los de Puinawai, en Guainía, Vichada, Vaupés, Guaviare y Caquetá, con 75 hectáreas; seguido por el de Paramillo, en Antioquia y Córdoba con 50, y el de Los Farallones de Cali, en Valle del Cauca, con dos hectáreas.

“Para nosotros es de vital importancia juntar todos los esfuerzos para combatir un crimen que contamina y destruye la biodiversidad y los tesoros ambientales de Colombia”, afirmó Harris, quien opinó que el estudio servirá “para fortalecer la planeación necesaria” para tomar acciones y frenar ese flagelo.