A la magistrada Cristina Lombana, que también es mayor del Ejército, se le viene acusando de haber tenido conocimiento, después de un allanamiento que ordenó, de la existencia de las carpetas de perfilamiento que tenía el Ejército sobre periodistas, defensores de derechos humanos y políticos.

Sin embargo, esa actividad de inteligencia del Ejército solo se conoció hace pocos días cuando fue ventilada por la revista Semana.

En su columna del sábado pasado en esa misma publicación, Duzán aseguró que “pese a la gravedad que suponían estos seguimientos ilegales, la magistrada Lombana […] decidió, de manera arbitraria, no incorporarlos al expediente durante casi cuatro meses y medio y solo vino a hacerlo el 4 de mayo pasado, luego de que Semana las reveló”.

Pero dio otra información, y dijo que en al menos una ocasión pudo “confirmar que ella [Lombana] salió de la Procuraduría a hablar con el alto mando, sin ningún reato ético”, el 10 de marzo pasado, y cita un documento que dice tener en su poder “en el que se prueba que ese día la magistrada entró a las 5:30 p. m. a una cita en la comandancia del Ejército”.

Ahora es Gómez, director del informativo ‘6 AM Hoy por hoy’, de Caracol Radio, el que le reclama a Lombana. “Magistrada, el 20 de diciembre usted tuvo conocimiento, después de un allanamiento que ordenó, de la existencia de las famosas carpetas de perfilamiento, y se lo reconoció a un grupo de personas a quienes les dijo que era material sin mayor importancia. Y yo hablé con una de esas personas”, dijo Gómez en su editorial.

Y, en tono recriminatorio, continuó: “Reconózcalo con gallardía, porque los testigos son varios y usted sabe perfectamente de quién estoy hablando. Usted, magistrada, debió, como funcionaria, poner de inmediato en conocimiento de la autoridad competente la existencia de esos archivos, pero dejó pasar cinco meses”.

“Usted, magistrada Lombana […] no debió acudir a largas reuniones con generales en instalaciones militares. Si su tarea lo requería, bien podría haberlos citado en escenario diferente al militar”, siguió Gómez, y advirtió: “Y yo tengo las pruebas de que esas reuniones se dieron”.

En otros apartes de su espacio de opinión, Gómez apela al tradicional estilo que lo caracteriza con el uso afilado de las palabras y le dice a Lombana que se expone a que la recusen y a que le retiren casos “mientras confunda el negro de la toga con el verde del uniforme”, y le deja una “respetuosa inquietud”: “Magistrada, militar o particular, ¿cuál, a fin de cuentas, es su perfilamiento?”.