Esta semana, el Ejército Nacional encontró dos drones en la región con 600 gramos de explosivo que pertenecerían al bloque ‘Óliver Sinisterra’, grupo creado por Walter Arízala (alias ‘Guacho’), informó El Tiempo.

Según las autoridades, si un aparato de este tipo explotara con esa cantidad de explosivos, causaría una onda de al menos 20 metros a la redonda cuando se estrelle contra alguna edificación u objetivo.

El medio advirtió que esta nueva modalidad de crimen es especial para cuidar y proteger los cultivos de hoja de coca en Tumaco y también son una fuente de búsqueda de información por parte de narcotraficantes.

“El costo de cada aparato, tomando como referencia los ya incautados, es de 3 millones de pesos, el equivalente a medio kilo de coca”, dijo El Tiempo.

La modalidad es usada en varias partes del mundo y el ataque más reciente a la petrolera estatal de Arabia Saudí (Aramco) es una de las pruebas que reflejan la letalidad de estos aparatos utilizados para actos terroristas.

Por ello, Semana reseñó que esta tecnología puede sobrepasar los controles y filtros de radares, por lo que podría ser una de las armas más peligrosas para la seguridad nacional e internacional.