Por: Portal Bogotá

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Este artículo fue curado por pulzo   Jul 4, 2026 - 9:48 pm
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La inminencia de un fenómeno de El Niño de alta intensidad para el segundo semestre de 2026 y las recientes adversidades ocasionadas por la crisis hídrica de 2024 han encendido las alertas en el centro del país. En respuesta, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) puso en marcha la llamada “Ruta de preparación climática”, una estrategia enfocada en brindar herramientas, fortalecer capacidades institucionales, comunitarias y empresariales, y anticiparse a los impactos que podría causar este evento, reconocido por provocar sequías, desabastecimiento de agua, incendios y efectos negativos en la producción.

El lanzamiento de dicha estrategia se realizó durante el encuentro “El agua nos conecta: Hablemos de la Ruta de Preparación Climática”, un espacio diseñado para reunir a representantes empresariales, entidades del territorio y aliados estratégicos con el fin de compartir conocimientos y coordinar esfuerzos preventivos. Allí, la subdirectora de Cultura y Gobernanza Ambiental de la CAR, Nidia Ría, enfatizó la urgencia de este trabajo afirmando que “las empresas cumplen un papel fundamental en esta preparación climática. La crisis reciente nos demostró que el agua no es un recurso ilimitado y que anticiparnos es una responsabilidad compartida”. Según Ría, el propósito de esta ruta es ofrecer herramientas y acompañar al sector productivo en la construcción de entornos sostenibles, con miras a reducir riesgos, optimizar el uso del agua y robustecer la resiliencia de los territorios ante la amenaza de El Niño.

Durante la jornada, se analizaron los antecedentes técnicos que dieron pie a la nueva estrategia: entre 2024 y el primer semestre de 2025, el sistema Chingaza, fundamental para el suministro en Bogotá y municipios de Cundinamarca, alcanzó niveles críticos de almacenamiento (16,9 %), mientras que zonas como Sabana Centro, Sabana Occidente y Ubaté experimentaron déficits de lluvia cercanos al 60 %. Las consecuencias se reflejaron no solo en ecosistemas y subsistencia campesina, sino en la economía regional: más de 45 mil hectáreas vieron afectadas sus cosechas por el estrés hídrico, y sectores productivos clave, como el de alimentos, bebidas o farmacéutico, tuvieron que modificar operaciones e incurrir en mayores costos logísticos, incluso dependiendo de carrotanques para abastecerse.

El evento contó con la participación de instituciones como PRODENSA, el Parque Jaime Duque y la Universidad Militar Nueva Granada, que compartieron experiencias y plantearon acciones para mejorar la preparación colectiva frente a escenarios de presión hídrica. Además, la CAR destacó su labor previa, entre la que se encuentra la entrega de 80 mil kits para aprovechar aguas lluvias, la realización de estudios de ingeniería en las cuencas de los ríos Bogotá, Negro y Sumapaz, y el refuerzo de comités municipales para manejar incendios forestales y eventuales desabastecimientos.

En síntesis, la ‘Ruta de preparación climática’ no solo busca respuestas a futuras emergencias, sino propiciar un cambio profundo en la relación con el recurso hídrico, fomentando prevención, corresponsabilidad y la consolidación de territorios más resilientes ante el fenómeno de El Niño.

¿Qué es la Ruta de preparación climática de la CAR y cómo busca enfrentar el fenómeno de El Niño?

La Ruta de preparación climática, impulsada por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), es una estrategia para fortalecer capacidades en distintos sectores —institucional, comunitario y empresarial— ante la amenaza del fenómeno de El Niño. Apunta a la prevención, optimización del recurso hídrico, reducción de riesgos y aumento de la resiliencia territorial a través de acciones como el suministro de kits de aprovechamiento de aguas lluvias, estudios técnicos y el acompañamiento a sectores productivos.

¿Cómo afectó la crisis hídrica de 2024 la preparación para el próximo fenómeno de El Niño?

La crisis hídrica de 2024 dejó lecciones clave que fundamentaron la actual Ruta de preparación climática. Entre sus consecuencias se destacan niveles críticos en los embalses, pérdidas agrícolas en más de 45 mil hectáreas y afectaciones al suministro de agua para millones de personas. Estos antecedentes evidenciaron la fragilidad en el acceso al agua, impulsando medidas de prevención y corresponsabilidad para evitar futuras emergencias.

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