Las declaraciones de Larragaña, como las de otros testigos que presenciaron el trágico hecho, se sumarán a los elementos que tendrán en cuenta los investigadores para esclarecer lo que ocurrió este jueves por la mañana en una vía del Cauca.

Larragaña y Juliana Giraldo se dirigían, junto con unos amigos que los acompañaban en la parte trasera del vehículo, a comprar unos repuestos. “En el camino, yo vi hombres uniformados, hombres armados, pero la verdad yo no podía saber si eso eran grupos al margen de la ley o eso era Ejército o había retén, porque en ningún momento había ninguna señalización: no había conos, no había reductores de velocidad, no había paletas. No había información que dijera ‘retén’”, lamentó Larragaña en su relato a Caracol Radio.

“Nosotros vimos eso [al grupo de hombres armados más adelante] y vimos el peligro”, agregó el compungido hombre en la emisora. “Entonces, mi esposa me dijo en ese instante, cuando nosotros vimos, 500 metros adelante estaba todo ese poco de hombres uniformados, entonces mi esposa me dijo: ‘¡Los papeles!’”.

Cuando yo miré, no habíamos traído los papeles del carro y faltaban los papeles míos”, dijo Larrañaga a la frecuencia radial, en la reconstrucción de los instantes previos a la tragedia. Después contó una decisión que tomó.

Y entonces yo di el giro. Di un giro más o menos 400 o 300 metros antes de donde estuviera ese poco de gente. Yo di un giro. Cuando yo di el giro, no había avanzado ni siquiera un metro… Instantáneamente, donde estaba dando el giro, ahí sentimos que venían saliendo unos hombres del monte disparando”, recordó el hombre.

Al escuchar los disparos, Larrañaga asegura que detuvo el carro. “Cuando volteé a mirar así hacia el lado del copiloto, estaba mi esposa con la cabeza volada. Estaba muerta ya”.

Preguntado por la emisora sobre con cuántos disparos quedó el carro, Larrañaga respondió: “Como cuatro, más o menos: en el parabrisas, en las llantas”.

Aquí a nadie se le disparó un arma”, precisó Gustavo Gómez, director del informativo ‘6 AM Hoy por hoy’, de Caracol Radio, como anticipando una explicación que se pudiera dar en el sentido de que fue algo accidental. “Son varios disparos”.

“Pues aparentemente fue un fusil”, respondió Larrañaga. “Sino que esos fusiles, con una sola accionada del gatillo, botan tres, cuatro tiros. Aparte de eso, a nosotros nos cogieron casi que a quemarropa. Porque ese señor [el soldado que disparó] salió del monte, y prácticamente había 20 metros. Y pues coger un carro de civiles con un fusil a 20 metros, eso es mucho abuso”.

Larrañaga también contó que después del hecho, mandos del Ejército se le acercaron y se disculparon. “Ellos trataron de arreglar las cosas. Vinieron a dar la cara. Pero a la hora de la verdad el que operó el arma nunca más lo vi. A él se lo llevaron del área. Al hombre no lo cogieron en flagrancia. Lo quitaron de la escena del crimen”, pero subrayó que el arma con la que el soldado mató a su esposa sí fue incautada.

Somos gente trabajadora. No tenemos nada que esconderle al Ejército, ni mucho menos por qué huirles. Tampoco teníamos por qué ser blanco de ellos”, subrayo Larrañaga.

En otro de los apartes de la entrevista, las declaraciones de Larrañaga provocan profundas reflexiones. “Yo hubiera preferido no despertarme hoy. Siento un dolor muy grande en mi corazón. Se me han llevado el alma. Esa persona era para mí mi vida, mi felicidad. Yo, la verdad, estoy muy traumado. Yo no sé qué va a ser de mí. Yo no sé cómo voy a superar esto. Es una atrocidad. Es un abuso. Eso es una violación a los derechos humanos”.

Lo más inexplicable, lo más bravo, es que sea el mismo Ejército Nacional, que salgan a dispararles a aciviles así”, continuó en su declaración. “Uno no puede decir que son todos, porque todos no son. Pero sí hay unas personas que cogen un arma y se creen superiores a las demás. Y muchas veces harán daños o quién sabe qué presión tengan. A la hora de la verdad nadie sabe nada de lo de nadie. Pero en este momento sí me han dañado la vida”.