Todo comenzó cuando Iván Duque, al inicio de su mandato, por registrar muy bajos índices de popularidad, “necesitaba encontrar una estrategia para salir de la crisis” y “escogió el miedo y dos personajes que lo encarnaban”: el Eln y Venezuela, analiza Ávila en la columna que escribe para el diario español.

Como se recuerda, Duque aseguró en su momento que el ‘cerco diplomático’ que lideró contra Maduro lo tumbaría en cuestión de horas. “Obviamente, estos discursos elevaron la imagen del gobierno, la cual llegó a tocar el 50% entre los meses de febrero y abril de 2019”, dice Ávila, pero subraya que ya se va a cumplir un año desde que el Gobierno eligió esos dos enemigos, “y los resultados son bastante negativos”.

En el tema del Eln, el analista contrasta la promesa del Gobierno de una guerra sin cuartel contra esa organización, después de que mató en un acto terrorista a 21 jóvenes estudiantes en la Escuela de Policía, frente al hecho de que “hasta hoy no ha habido ningún golpe a esta guerrilla”.

Y en el caso de Venezuela, Ávila sostiene que después de que Duque prometiera la caída de Maduro “tomó la decisión de apostar toda su energía diplomática en el Grupo de Lima”. Pero “con el pasar de los días esta agrupación se fue desdibujando, está a punto de desaparecer. Macri será derrotado por el peronismo, Bolsonaro a duras penas puede con sus propias estupideces y Vizcarra, el presidente peruano, más débil no podría estar”.

Por eso, Ávila concluye: “Colombia se ha ido quedando sola”.

A esa situación se suma el escándalo en el que está envuelto el presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, que apareció en fotos con paramilitares. Eso “le ha dado una bocanada de aire al gobierno de Maduro, bocanada que parece un tanque de oxígeno grande, y ha dejado a Colombia en un callejón sin salida”, agrega Ávila.

Lo de Guaidó también dio para que, por ejemplo, Luis Carlos Vélez descalificara en El Espectador al líder opositor venezolano y asegurara que “no dio la talla”. Además, advirtió que si se llegan a comprobar vínculos entre Guaidó y los paramilitares, “sería un bombazo para Colombia y sus intereses de derrocar a Maduro”.

Eso, sin contar con las más recientes declaraciones de la también opositora Lilian Tintori (esposa de Leopoldo López) en un evento en Nueva York, en las que afirmó que recibió ayuda de paramilitares, aunque después intentó corregir asegurando que se había expresado mal en inglés.

Pero el panorama que vislumbra Ávila para Colombia es más desalentador: “Ahora mismo, el gobierno de Duque no puede cambiar la estrategia, [porque] sería muy fuerte el costo político, y más aún a poco más de un mes de las elecciones locales. De mantenerla, se podría producir un terrible escenario de violencia en la zona de frontera”.