El estado del espacio público en Armenia se ha convertido en un tema central de discusión en el Concejo Municipal, luego de que el concejal Felipe Villamil Ocampo propusiera debatir la problemática durante la sesión del jueves 19 de marzo. En su intervención, Villamil Ocampo manifestó que la situación actual de la ciudad refleja un evidente desorden en movilidad, limpieza y el uso legítimo de las zonas comunes, lo que, según sus palabras, es resultado de una falta de autoridad por parte de la administración local. Señaló que muchos sectores de Armenia se han transformado en puntos críticos de acumulación de residuos, ocupaciones irregulares del espacio público y desorganización, elementos que, en conjunto, proyectan una sensación de abandono institucional.
El concejal advirtió que recorrer los andenes del centro de Armenia se ha tornado complejo debido al uso indebido de los mismos y a la caótica disposición de comerciantes y transeúntes. “Armenia está hecha un caos. Eso evidencia la falta de autoridad de la alcaldía”, puntualizó Villamil Ocampo, transmitiendo la percepción de desasosiego que comparten numerosos ciudadanos. Aclaró, sin embargo, que esta situación no debe atribuirse a quienes buscan su sustento diario en el espacio público, como los vendedores ambulantes previamente registrados, sino a la ausencia de decisiones firmes y gestión efectiva desde la administración.
En ese sentido, el cabildante recordó la existencia de la acción popular 00433 de 2013, que exige la recuperación del espacio público y la reubicación de los vendedores informales censados. Recalcó la importancia de cumplir con esta medida, dado que el incumplimiento ha originado sanciones a dos mandatarios, y solo su ejecución permitiría restaurar la dignidad de la ciudad y el respeto a los derechos colectivos.
Ante estos señalamientos, el secretario de Gobierno de Armenia, Carlos Arturo Ramírez Hincapié, defendió la gestión de la administración resaltando un trabajo constante en campo, no solo con los vendedores, sino también en diálogo con diferentes sectores a través de mesas de trabajo. Subrayó, además, que se han impulsado campañas para garantizar la libre circulación peatonal y evitar la expansión excesiva de los puestos de venta.
El secretario Ramírez expuso que ha habido un proceso sistemático basado en diagnósticos y censos actualizados: de 624 vendedores registrados en 2023, la cifra ascendió a 672 en 2024. Desde 2011, el plan de trabajo ha abordado aspectos como reubicación de ventas, regulación de actividades informales, y diversas acciones pedagógicas para fomentar la cultura ciudadana y la recuperación de los espacios públicos.
Destacó las intervenciones en zonas críticas, ejemplificando con la remoción de cerca de ocho toneladas de basura en el centro de la ciudad, en una labor que requirió tres días de trabajo continuo. Sin embargo, insistió en que estos esfuerzos solo tendrán impacto si se complementan con responsabilidad y compromiso ciudadanos. Dentro de las iniciativas recientes, se han coordinado jornadas educativas junto a entidades como la Cámara de Comercio y la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ), enfocadas en la organización del espacio y el manejo responsable de residuos y productos perecederos.
Por último, Ramírez Hincapié aclaró que las intervenciones para recuperar el espacio público se han realizado sin decomisos ni acciones violentas contra los vendedores informales, priorizando el consenso en cada proceso y resaltando el enfoque preventivo y dialogado de la administración.
¿Qué implica una acción popular y por qué es relevante en la gestión del espacio público?
La acción popular es un mecanismo judicial utilizado para proteger derechos e intereses colectivos, como el acceso, uso y disfrute del espacio público. En el contexto de Armenia, la acción popular 00433 de 2013 establece mandatos claros para recuperar zonas comunes y organizar la presencia de vendedores informales previamente censados.
El cumplimiento efectivo de estas acciones judiciales es crucial, no solo para evitar sanciones a las figuras públicas responsables, sino para consolidar procesos de ordenamiento urbano y garantizar el respeto a derechos fundamentales de la ciudadanía. Por ello, la acción popular se ha convertido en herramienta elemental dentro del debate sobre autoridad y administración en espacios comunes.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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