Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por pulzo   Ene 25, 2026 - 7:58 am
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Un reciente descubrimiento en la excavación arqueológica de Tequendama I, situada en las cercanías de Bogotá, Colombia, ha marcado un hito en la investigación sobre enfermedades antiguas, especialmente la treponematosis. Un equipo de científicos identificó, mediante avanzadas técnicas de secuenciación genética, rastros de la bacteria Treponema pallidum en los restos óseos de un individuo que vivió aproximadamente 5.500 años atrás. La treponematosis es un grupo de infecciones bacterianas que incluye enfermedades como la sífilis, y este hallazgo representa la evidencia más remota conocida en el mundo hasta el momento.

La investigación, cuyos resultados fueron publicados en la prestigiosa revista Science, aporta pruebas contundentes sobre la prevalencia de la enfermedad siglos antes de lo que se había documentado. Hasta el surgimiento de este hallazgo, la evidencia más antigua de Treponema pallidum en restos humanos provenía generalmente de la época colonial, y los análisis genéticos de la bacteria rara vez superaban los 2.500 años de antigüedad. Por tanto, encontrar rastros de esta enfermedad en restos que datan de hace 5.500 años representa un avance significativo para la comunidad científica.

El contexto de este descubrimiento reviste una importancia histórica, ya que desde hace mucho tiempo ha existido un debate sobre el origen y la evolución de la sífilis y otras enfermedades relacionadas. Dado que la mayoría de los registros provienen de contextos coloniales, los especialistas no han logrado consensuar si la sífilis existía en Europa antes de los viajes transatlánticos de Cristóbal Colón, o si fue introducida en ese continente como consecuencia del contacto con poblaciones de América. La nueva evidencia proporcionada por el equipo en Tequendama I podría aportar información relevante para aclarar esta discusión de larga data.

Tequendama I se localiza en Soacha, Cundinamarca, a apenas un kilómetro de la cuenca del río Bogotá. La importancia de este sitio arqueológico reside no solo en la riqueza de sus hallazgos mortuorios —aportando al menos 22 puntos de sepultura—, sino también en la presencia de arte rupestre, lo que sugiere un uso humano prolongado que data de unos 11.000 años hasta hace alrededor de 2.200 años. Según los informes publicados, el sitio es fundamental para comprender las formas de vida prehispánicas en la región y ahora se incorpora de forma central al estudio de la evolución de las enfermedades infecciosas.

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Con este hallazgo, los científicos ahora cuentan con pistas más sólidas para abordar el debate sobre la antigüedad y diseminación de la sífilis y enfermedades afines en las poblaciones antiguas de América y de otros continentes. El reto sigue siendo identificar nuevas pruebas en otras regiones y épocas para enriquecer aún más la discusión y entender mejor cómo estos patógenos influyeron en la historia de la humanidad.

¿Por qué es relevante identificar el origen tan antiguo de enfermedades como la sífilis?

La relevancia de descubrir rastros de enfermedades infecciosas en restos humanos de antigüedad considerable radica en la posibilidad de comprender cómo han evolucionado estos patógenos a lo largo del tiempo y cómo han afectado las comunidades humanas. El hallazgo en Tequendama I no solo ofrece datos sobre la salud de las poblaciones prehispánicas de Colombia, sino que también alimenta un debate global sobre las rutas de transmisión y la historia natural de uno de los grupos de enfermedades bacterianas más conocidos.

Al establecer una cronología más precisa y antigua para la presencia de Treponema pallidum, la ciencia puede aproximarse mejor a responder si enfermedades como la sífilis existían de forma autóctona en distintas regiones o si se dispersaron a partir de los contactos entre continentes. Este tipo de investigaciones, respaldadas por publicaciones reconocidas como Science, confirman el valor del estudio interdisciplinario para despejar dudas que han persistido por siglos en la historia médica y arqueológica.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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