Este proceso se da cuando una familia con poder adquisitivo arrienda un inmueble y posteriormente usa una figura solidaria para poder alquilarlo a un extenso número de personas, señaló María Andrea Rozo, secretaria de Planeación de Soacha, en Noticias Caracol.

Esto ha podido hacerse efectivo porque se argumenta que los venezolanos son familiares de las personas que originalmente tomaron los apartamentos, que no están adecuados para albergar a ese número de personas, en calidad de arrendadores, añadió Rozo al informativo.

Además de indicar al noticiero que se han presentado conductas inadecuadas “para la convivencia en copropiedad”, la secretaría de Planeación añadió que los habitantes de estos espacios no tienen un empleo estable. “Son personas que realmente llegan a tomar el espacio público para ventas informales como un primer medio de subsistencia”.

Los espacios del municipio en donde viven hacinadas las personas venezolanas que subarriendan bajo esta modalidad son “pequeños apartamentos o casas de Ciudad verde”, destacó Eleazar González, alcalde de Soacha, a Caracol Radio.