“Como representante de los sectores de centro, Petro es un pésimo candidato; no solo por su pasado guerrillero, sino por sus arengas”, escribe Vladdo en El Tiempo, al criticar que el exalcalde de Bogotá use el “espejo retrovisor” casi un año después de las elecciones de 2018 para pasarle cuenta de cobro a Sergio Fajardo por su derrota, “en vez de reconocer sus falencias”.
Vladdo califica a los seguidores de Petro como “guardia petroriana” y dice que le parece “increíble” que insistan en que Fajardo tiene la culpa de que Petro haya perdido las elecciones del año pasado. “Las cifras demuestran que ni siquiera sumando los votos blancos a Petro le habría alcanzado para derrotar a Duque”, dice.
“Hablar hoy de burguesías y proletariado es contraproducente”, le reprocha el columnista al discurso de Petro, aunque reconoce que “en el fondo” algunas de sus propuestas tienen “cierta lógica”, y también descalifica al exalcalde por su “obsesión” de “clasificar a sus detractores como integrantes de ‘mafias’ de distinta índole”, lo cual, según Vladdo, “no contribuye en lo más mínimo a adelantar un debate sano”.
Si a eso se suman “la arrogancia de Petro y su poca capacidad de autocrítica […], el panorama no es muy alentador para un candidato”, sigue el columnista. “De modo que es fácil deducir que una candidatura liderada por él no genera mucho entusiasmo entre personas ajenas a sus filas”.
“Pienso que si él [Petro] fuera hoy el presidente, no tendríamos los mismos problemas que tenemos con Duque, pero tendríamos otros iguales o peores”, advierte Vladdo, y reclama: “Ya es hora de que Petro y sus seguidores le den vuelta a la página y se dediquen a hacer propuestas sin ofensas ni rencores”.
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
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