Precisamente, Thomas comienza su columna en El Tiempo trayendo a colación la reciente exhumación de los restos del dictador Francisco Franco, cuyos esbirros construyeron campos de concentración en los que, junto con los disidentes políticos (republicanos), fueron encerrados y marginados los homosexuales, “porque eran considerados degenerados”.

Thomas agrega otras dos razones por las que Franco persiguió a los homosexuales, por “ofensivos” y “retadores”, términos que textualmente no usó Hernández en su trino que desencadenó fuertes reacciones en Twitter, aunque sí lo aluden: “[…] “Es innecesario el beso en la boca de Claudia con su pareja. Para que ofender a los partidos cristianos y sus votantes? […] Será buena alcaldesa, seguro, pero que no empiece retando a otras minorías”.

La activista feminista, coordinadora del grupo Mujer y Sociedad, no lo menciona en su columna del diario capitalino, pero es inevitable evocar, por las palabras que emplea para criticar a Hernández, el caso del poeta español (hombre del mundo y hermano de todos, como él mismo se consideraba) Federico García Lorca, traicionado por sus amigos y fusilado por el régimen de Franco apenas un mes después del golpe de Estado que dio el también denominado ‘generalísimo’ y que dio origen a la fratricida guerra civil española.

Los cargos para arrestar y matar a García Lorca, en Granada, fueron por ser espía de los rusos, por ser masón, y por ser homosexual. Por eso lo mataron y lo enterraron en una fosa común, que aún hoy, más de 80 años después de ese execrable crimen, no ha sido encontrada.

“Por fortuna, las ideas franquistas fueron desterradas de España, pero aún parecieran tener algunos lejanos ecos en Colombia, donde mi antigua vecina columnista decide condenar por ‘ofensivo’ y ‘retador’ un gesto amoroso que tuvo con su pareja la nueva alcaldesa de Bogotá”, sigue Thomas en su columna, y le habla directamente a Hernández: “Si te parece exagerada la comparación, a mí me pareció completamente desproporcionado tu trino. Lo que los demás vimos es a una pareja feliz celebrando un triunfo que no es nada menor para Colombia”.

Thomas también le dice a Hernández que, por coherencia, debió trinar por todos los besos y celebraciones de alcaldes y presidentes con sus esposas, que, según la “lógica” de Hernández, entiende Thomas, “debieron ser ofensivos y retadores para la minoría LGBT”.

“Tu trino no solo carece de coherencia, sino que también es irresponsable”, agrega Thomas, y le recuerda a Hernández —que deja El Tiempo y se va como columnista de la revista Semana— que “las palabras pueden ser armas de guerra, y nosotros, los y las columnistas que manejamos la opinión, no estamos exentos de invocar el odio y la marginación”.