Con los ánimos un poco más caldeados y luego de la reunión que tuvo con Gustavo Petro en un avión, la alcaldesa Claudia López parece que limó asperezas con el Gobierno Nacional, después de las últimas declaraciones que dio el ministro de Transporte, Guillermo Reyes, sobre detener los recursos de obras para la ciudad si el metro no se hacía subterráneo.
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Al respecto, la propia alcaldesa López se refirió en Blu Radio y excusó a Reyes por sus afirmaciones: “Él dijo que nunca fue intención ni amenazar ni chantajear a la ciudad con la no financiación de proyectos, de manera que le agradezco”.
De esta manera, la mandataria capitalina informó que todos los proyectos de obras de la ciudad, entre ellos las tres líneas del metro, los cables aéreos y el Regiotram de Occidente se llevarán a cabo sin contratiempos.
“Para el señor ministro mi gratitud por la aclaración, superado el malentendido y seguimos trabajando por el metro de Bogotá”, indicó la alcaldesa, destacando que las mesas técnicas y jurídicas para evaluar y finalmente tomar una decisión sobre el futuro del metro siguen reuniéndose.
Incluso, la alcaldesa Claudia López explicó que el objetivo de la reunión con Petro es escuchar las recomendaciones de expertos para de esta manera llegar a un acuerdo y seguir con la ejecución del proyecto.
“Tuve una conversación muy amable con el presidente de la República, lo que él ha llamado el ‘acuerdo de la Orinoquía’, que básicamente consiste en que cesemos la controversia pública, mediática, por redes sociales, que no es la más conveniente para el metro de Bogotá“, comentó.
La llegada de Petro a la Casa Blanca
El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.
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