El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
La indignación de los usuarios de Transmilenio parece haber llegado a un punto de saturación. Ya no se trata solo de las frecuencias o el costo del pasaje, sino de la sensación de descontrol dentro de los buses, donde cada vez más conductas irregulares quedan sin respuesta inmediata.
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El caso más reciente ocurrió el pasado 15 de abril en la avenida NQS, donde una mujer fue captada fumando un cigarrillo dentro de un bus articulado que se dirigía hacia el norte. La escena, grabada por otros pasajeros, muestra cómo la infractora ignora normas básicas de convivencia y salud pública, mientras decenas de personas permanecen en el mismo espacio cerrado.
Un hecho que revive el debate sobre el control en el sistema
El video rápidamente generó rechazo en redes sociales y llegó hasta el presidente del Concejo de Bogotá, Humberto Amín, quien calificó la situación como “inaudita”.
Para el cabildante, fumar dentro de un bus del sistema masivo es un acto de irrespeto que refleja un problema más profundo: la falta de autoridad y el deterioro de las normas básicas de convivencia en el transporte público.
Sin embargo, para miles de usuarios, este tipo de situaciones no son aisladas. Forman parte de una cotidianidad marcada por la inseguridad, el acoso, las fallas operativas y comportamientos que afectan la experiencia de viaje.
La falta de cultura de algunas personas es inaudita.
¿Fumar en un bus de @TransMilenio?
Un irrespeto total.
pic.twitter.com/z1ETNLusbP— Papo Amin | Presidente Concejo de Bogotá (@papoaminCD) April 17, 2026
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Un sistema bajo presión
El caso vuelve a poner sobre la mesa el estado de la cultura ciudadana en Transmilenio. A diario, los usuarios enfrentan no solo las dificultades propias del sistema, sino también conductas que vulneran la convivencia dentro de los buses y estaciones.
Estos episodios, aunque puntuales, terminan afectando la percepción del sistema y la relación de los ciudadanos con el transporte público, en medio de un contexto donde la demanda sigue siendo alta y las condiciones operativas no siempre responden a las expectativas.
¿Qué sanciones podría enfrentar?
Fumar dentro de un bus de Transmilenio no solo es una falta de convivencia, también puede acarrear sanciones económicas. De acuerdo con el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana, está prohibido consumir tabaco en espacios cerrados de uso público, lo que puede derivar en un comparendo tipo 3, con multas cercanas a los COP 522.000 en 2026.
Además, el reglamento de usuario de Transmilenio establece que está prohibido fumar dentro de buses y estaciones, por lo que la persona también podría enfrentar medidas como la expulsión del sistema o restricciones de acceso. Estas sanciones buscan garantizar condiciones mínimas de seguridad, salubridad y respeto para todos los usuarios.
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